Déficit y deuda pública.. ¿qué es todo esto? (Parte II)

By | 22 octubre, 2011

7 minutes

[Continuación del artículo anterior]

Relación deuda y deficit

Cuando se trata de estudiar y determinar cómo están las cuentas públicas de cualquier Estado, los economistas (los que saben de esto), emplean el déficit y deuda pública, tal y como indicábamos en la entrada anterior. Esto se debe a que:

  • Si un país tiene déficit (España, por ejemplo), está incurriendo en deuda, salvo que está dándole al botón de imprimir desde su Banco Central, como veíamos en la entrada anterior. Esta opción hoy en día muchos países ni siquiera la tienen, por ejemplo, aquellos que han cedido su soberanía monetaria al Banco Central Europeo. 
  • Cuando se endeuda un Estado, a mí -Alex Rayón Jerez, que tenía unos ahorros desde la comunión– me dan un papel donde ponen que me pagarán unos cuantos euros a futuro. Así, lo que se hace es redistribuir: Alex tenía ahorros, que ahora van para España, que los dedicará a gastar para estimular la economía. Esto hace que las generaciones del futuro tengan que pagar por ello.
  • Permite determinar la probabilidad de impago, es decir, el riesgo de impago. Una deuda, básicamente es aplazar un pago, así que para que este pago se pueda materializar en el futuro, los ingresos (que decíamos en la entrada anterior básicamente son impuestos), deberán ser capaces de cubrir estos desembolsos futuros.
    Este riesgo de impago -también conocido como prima de riesgo-, es la compensación que recibe el que decide quedarse con ese papelito, que muchas veces es una operación arriesgada. Así, el que decide invertir pondear mediante esa prima su creencia, de manera ciertamente subjetiva, a que el gobierno cumpla su promesa en el futuro. Es decir, lo pondera, estima una probabilidad. Así:

    • Si el inversor se fía mucho, exigirá una prima baja
    • Si se fía poco, una prima alta
  • Entonces, hay dos factores que influyen en la sostenibilidad de la deuda en este aplazamiento de su pago:
    • El déficit público del Estado (responsabilidad del gobierno, aunque puede venir condicionada de “herencias”)
    • El crecimiento del PIB (lo que debe permitir pagar todo éso que se debe)
      Cuando el comportamiento de esas dos variables es “preocupante”, la prima de riesgo que exigen los “malvados mercados”, subirá.
  • Trasvasando ahorro en gasto en la actualidad -generaciones de hoy-, se compromete a las del futuro, como decíamos antes. Así, se podría decir que las generaciones del Estado Español dependen mucho de las decisiones que toman los políticos (hay elecciones y esas cosas). Por ejemplo, con el boom económico tras la II Guerra Mundial, en Europa, el Estado del Bienestar se gestó entre 1945 y 1970 (en la tercera entrega de la serie detallaremos algo más todo esto) trasvasando recursos de las generaciones futuras a las presentes. De esta forma, hubo un fuerte efecto expansivo, al generarse una sensación de riqueza en las generaciones de aquel entonces.
  • Esto hace que el efecto de estímulo sobre la economía dependa de a qué se dedique. ¿Planes-E? ¿Rehabilitar viviendas? ¿O mejor I+D+i o educación? ¿Mejor pensar en el futuro?
Cartel del Plan-E (Fuente: http://www.absolutbadajoz.com/)

Cartel del Plan-E (Fuente: http://www.absolutbadajoz.com/)

Sí, me estoy olvidando de la deuda implícita, otras obligaciones de pago a futuro que no se recogen en la contabilidad de los Estados, a saber: pensiones, desempleo, sector sanitario, etc. Lo he simplificado, porque la deuda explícita, la pública, es una obligación legal, mientras que todo lo relativo al Estado del Bienestar no lo es (aunque en la práctica modificar una y otra se rige por el mismo procedimiento).

Entonces, considerando todo lo anterior, parece claro que la capacidad del Estado para hacer frente a sus pagos futuros -lo que llaman sostenibilidad de las cuentas públicas-, habla sobre cómo le puede ir a un país en el futuro. España tendrá poca deuda explícita -más o menos-, pero la implícita es otro cantar.

La sostenibilidad es algo que juega, en principio, a medio plazo. Eso implica que un gobierno que vea la economía de su país en recesión (el PIB cae) no tiene por qué empezar a buscar obtener superavit para compensarlo necesariamente. La deuda puede hacer también sus deberes temporalmente siempre y cuando en el futuro esta se reduzca (sea “pagable”). Lo que pasa que en este mundo acelerado y cortoplacista, la gente se pone nerviosa rápido.

Para que ese aumento de la deuda no afecte a la prima de riesgo (la probabilidad que los inversores le dan a que el gobierno no pague), los inversores deben percibirlo como algo temporal e identificar perspectivas de crecimiento para el PIB o una voluntad de reducir el déficit a un nivel sostenible. Eso que llaman dar confianza a los mercados, tener buenos líderes para comunicarlo, que vean que hay credibilidad detrás de la palabrería, etc. Confianza, comunicación, líder y credibilidad (¿os suena?).

En definitiva, para un Estado, gobernado por quién sea, igual que para cualquier otra entidad económica, no es irracional estar endeudado para financiar sus gastos.

Indicadores

El déficit y la deuda pública, son indicadores útiles, pero no los únicos. Esto se debe a que hay muchas formas de maquillar un presupuesto. Grecia es el paradigma de esto que digo. La clave de estas magias contable está en hacer creer que un país es serio:

  1. Gastos ligados a la demografia: gastos ligados al envejecimiento de la población. La pirámide demográfica tiende a invertirse en un periodo relativamente corto-medio de plazo… pero éso no se refleja en los presupuestos anuales.
  2. Trucos contables “legales”: imputar al año siguiente un gasto de este año, convertir gastos de una administración pública en los de una agencia independiente con presupuesto autónomo, ocultación (truco Very Spanish), etc.
  3. Presupuesto “cortoplacista”: gastos inasumibles pero que se tienen en cuenta e ingresos que son temporales, no permanentes, que se comunican al contrario (burbujas, cof cof).

Entonces, ¿por qué se reforma entonces la Constitución?

El exceso de endeudamiento en España ha venido del sector privado. Esta gráfica, que pese a ser del 2008 es bastante explicativa, así lo indica:

Total de deuda por países y composiciones sectoriales (Fuente: McKinsey Institute)

Total de deuda por países y composiciones sectoriales (Fuente: McKinsey Institute)

Pero tampoco deja de ser cierto que en España el sistema fiscal invitaba a la gente a endeudarse. Cuando la gente no paraba de comprarse casas (creo que todos tenemos algún conocido con varias casas que ahora lo está pasando realmente mal), tener un política fiscal que no enfriase la economía no ayuda a mantener el ciclo que decíamos en el primer artículo de la serie.

Entonces, ¿por qué se mantuvo una política fiscal expansiva? Supongo que será demasiado simplista, pero creo que la respuesta es mera política. El desempleo es algo políticamente muy costoso. Además, el mercado de trabajo de España tiene un entramado institucional que provoca que la tasa de paro sea estructuralmente alta ( además de procíclica).

En plena expansión, la tasa de desempleo seguía siendo muy alta. Para que deje de serlo, hay que arreglar muchas cosas, y sobre todo, enfrentarse a los sindicatos en España, que por paradójico que pudiera parecer, tienen una política extremadamente conservadora, estando a favor de una regulación del mercado del trabajo que es heredera del Fuero del Trabajo de 1938 del régimen franquista.

Poner un tope de déficit en la Constitución no va a tranquilizar a ningún inversor de la noche a la mañana. Pero caminando se hace camino. Y no, no entro en debates sobre el hombre de paja que dicen ser los mercados. Una cuestión que me choca siempre que veo cosas como “Golpe de estado neoliberal”. ¿Qué es el neoliberalismo? ¿Un conjunto de políticas que se atribuyen al Consenso de Washington o a Reagan y Thatcher? No sé, creo que leo “algo” al cabo del día como para creer conocer cómo está el mercado, y no creo que sean muchos los que reivindican hoy en día la economía de la oferta o la Escuela de Economía de Chicago.

Yo veo el palabro “neoliberalismo” como un hombre de paja, alguien a lo que atacar sin saber realmente dónde está o quién es. Lo mismo los mercados.

La confianza de los mercados

Cada vez que las agencias de calificación -ya lo han hecho las tres de nuevo, Moody’s, S&P y Fitch- rebajan la calificación de la deuda española, además de oír/leer las quejas habituales, también se repite hasta la saciedad eso de la confianza de “los mercados”.

Algún día que saque tiempo intentaré escribir con detalle quiénes son realmente esos mercados, porque creo que todos ponen la cara de Botín o Lehman Brothers a ese hombre de paja que realmente es bastante más complejo. Pero sí que se puede ir adelantando que cualquier gobierno tiene que hacer pensar a los inversores que la economía va a crecer en el futuro, que va a poder pagar lo que debe.

Creo que es entendible a estas alturas del partido que para un inversor, que un gobierno (Estado) suspenda pagos es un riesgo y una oportunidad al mismo tiempo. Por cosas de los mercados financieros que no vienen al caso, los bonos no sólo los vende el Estado en cuestión en el Mercado Primario, sino que también hay mercados secundarios. Como los coches: puedes comprarle el Clio a la Renault en el mercado primario o a un colega o un concesionario en el mercado secundario.

Es posible perder dinero si el gobierno no devuelve su deuda, pero también ganarlo apostando a que el gobierno va a suspender pagos. Para ello:

  • Pides prestados unos bonos en el mercado secundario
  • Los vendes
  • Esperas a que el gobierno diga que no va a ser capaz de hacer frente a sus deudas. En este momento, es cuando compras los bonos, a un precio por los suelos, y los devuelve a quien se los había prestado. La diferencia entre el precio de compra y el de venta es el (gran) beneficio.

En palabras de economistas, contratación de un futuro. Por ser prácticos, lo mismo que un préstamo, ya que es una compra unida a una promesa de venta futura. El problema viene cuando empieza a ser probable que el gobierno suspenda pagos. A mayor probabilidad (va pasando el tiempo), todo el mundo hace lo mismo de forma descentralizada. Un ataque especulativo, sin organización en clubes Bilderberg ni nada, mera estructura de incentivos de los mercados financieros.

[Continuará… para concluir :-)]

4 thoughts on “Déficit y deuda pública.. ¿qué es todo esto? (Parte II)

  1. iker

    Muy buen artículo. En definitiva los políticos son similares a un “comercial” o un”vendedor”. Debe de hacer creer que todo va bien, aunque sepa que realmente todo vaya mal.

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    1. alrayon Post author

      Hola Iker,

      en efecto, meros “comeciales” de la marca de su país… de ahí que se trate de “tapar” siempre mucho tirando de los deportistas españoles (ahí no hay duda de su éxito).

      Saludos.

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  2. Pingback: Déficit y deuda pública.. ¿qué es todo esto? (Parte III) | Blog personal de Alex Rayón Jerez

  3. luis miguel

    es usted impresionante donde estaba metido este tiempo.Acaba de encontrar un lector

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