Las transiciones nunca fueron fáciles: Nepal

By | 29 agosto, 2011

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Ahora que en MENA (Oriente Medio y Norte deÁfrica) hay un sátrapa menos (crucemos dedos), es cuando se empieza a hablar de las transiciones, repercusiones y si se pueden llegar a convertir en potencias económicas (no será por recursos). La última revuelta en la región anterior a la primavera Árabe fue la iraní de 1979, y no creo que alguien se atreva a afirmar que es un modelo a seguir.

Si es difícil lograr echar del poder a personas que llevan 40 años campando a sus anchas, lograr que ese país sometido a dichas dictaduras construya instituciones democráticas es harto complejo. Y sobre todo, es un proceso largo. Libia, por ejemplo, nunca ha tenido instituciones de peso, así como tampoco un sistema judicial independiente.

En Occidente, conocemos la democracia desde la Atenas de Pericles en el Siglo V antes de Cristo. Vamos, desde hace 2500 años. Intentar que estos países africanos, que nunca han conocido la democracia como tal, la implanten en 2 meses (es un decir), es cuando menos un sueño. Conseguir una sociedad occidental en estos países llevará mucho tiempo. Y para que conozcamos un poco mejor algún caso reciente de transición “democrática” (enseguida volvemos a esas comillas) voy a hablar del caso de Nepal, país que visité justo ahora hace un año con motivo del trekking al campo base del Everest que hicimos.

En mayo de 1991, Nepal tuvo sus primeras elecciones sin dependencia externa (India había hecho algún experimento anteriormente). El Partido del Congreso Nepalí (Nepali Congress, NC en adelante) y el Partido Comunista de Nepal (Communist Party of Nepal, CPNUML en adelante) fueron los partidos más votados, a pesar de lo cual ninguno de ellos pudo mantener el poder más de dos años seguidos. Las reformas gubernamentales que emprendían, al parecer, no mejoraban el orden político, es más, incluso lo llegaron a empeorar dada la alta corrupción. Así, en 1996, el Partido Comunista de Nepal comenzó una insurrección armada para instaurar un estado comunista maoísta. Comenzó una Guerra Civil que no terminaría hasta el 2006. Nepal, lleva bajo agitación política desde entonces.

Al finalizar la guerra, la principal reforma fue convertir el viejo reino Nepalí (más de 200 años de monarquía, las protestas masivas contra la monarquía obligaron al rey Gyanendra a renunciar) en la más joven república que se ha conocido hasta el nacimiento de Sudán del Sur.

Se instauró una nueva Asamblea Constituyente, con la función de redactar la nueva constitución, proclamando el establecimiento de una república federal democrática. Todo prometía (como pasa ahora en el Norte de África), pero los problemas no han parado desde entonces.

Hoy, Agosto del 2011, Nepal se está tambaleando en la agitación política más profunda y constitucional. Todo ello, derivado de la dimisión de Jhala Nath Khanal como primer ministro el 14 de agosto. Llevaba en su cargo desde Abril. Ya existe la enésima apelación presentada por el presidente Ram Baran Yadav para que los partidos parlamentarios formen un nuevo gobierno.

Aún hoy, no hay garantía de que haya acuerdo entre los tres principales partidos: el UML del anterior primer ministro Khanal (el Partido Comunista de Nepal), el Partido Comunista Unificado de Nepal-Maoísta (UCPN), y el Partido del Congreso Nepalí (NC), el partido que tradicionalmente ha sido apoyado por la burguesía nepalí. Los maoístas del UCPN tienen el mayor bloque parlamentario, así que una vez retirado su apoyo al primer ministro, provocan la caída del mismo.

¿Razones de desacuerdo? Los maoístas y los comunistas proponen una rotación del primer ministro, pero no se ponen de acuerdo sobre quién debería ocupar el cargo en primer lugar. Así, Nepal se enfrenta a una ruptura constitucional, cuando el Parlamento, que también funciona como una asamblea constituyente, se enfrenta a su tercer plazo el 31 de agosto para aprobar una constitución que sustituya a la provisional actual.

Los guerrilleros maoístas que comenzaron la insurrección armada firmaron un acuerdo en diciembre de 2006 con las partes (el NC y el CPN-UML) para poner fin a una prolongada guerra de guerrillas y entrar en la corriente política. Según el acuerdo iniciado por la India y el respaldado por las grandes potencias y la ONU, los combatientes maoístas se desarmaron, y además, ganaron la mayor parte de los escaños en las elecciones de 2008. Su líder, Pushpa Kamal Dahal se convirtió en primer ministro.

El principal obstáculo para la aplicación del Acuerdo de Paz de 2006 ha sido el ejército (esto debe ser familiar ahora en el Norte de África), que fue la base de apoyo a la monarquía. Se negó a incorporar ex combatientes maoístas en sus filas, un elemento clave del acuerdo de paz. Dahal renunció como primer ministro a mediados de 2009 después de un enfrentamiento constitucional sobre su decisión de despedir al jefe del ejército. Posteriormente, dos administraciones inestables del UML que no lograron un acuerdo para una nueva constitución en el plazo de dos años establecida en la Constitución provisional. Para evitar una inminente crisis constitucional, el Parlamento arbitrariamente (¡qué cosas!) prorrogó el plazo de un año. Luego, en mayo, una nueva prórroga de tres meses.

Los tres principales partidos políticos todavía no han resuelto los puntos básicos de una nueva constitución. El partido maoista está presionando para que un gobierno federal con un presidente ejecutivo y un parlamento basado en la representación proporcional. El NC y el UML proponen un sistema parlamentario con el primer ministro al frente del gobierno. Ninguna de estas propuestas tiene nada que ver con los derechos democráticos básicos.

El destino de los miles de ex combatientes maoístas sigue siendo un punto clave. El NC y el UML buscan una solución de compromiso, alegando que los maoístas han inflado las cifras y que el número de combatientes es tan sólo 4.000. El ejército sigue siendo el principal obstáculo, negándose a admitir cualquier ex guerrillero maoístas y ofrecer sólo la integración de un número aún menor en las fuerzas paramilitares, como los guardias de fronteras y la policía industrial.

Detrás de la crisis política está una crisis social aguda. Nepal depende mucho de Europa, donde ya sabéis cómo nos va. Nepal es un gran mercado para la industria del vestido. El crecimiento de esta industria cayó del 4,5% en 2009 al 3,5% en 2010. El ingreso anual per cápita es de sólo 645 dólares y un tercio de la población vive por debajo del umbral oficial de pobreza. Las huelgas y las protestas van en aumento.

El estancamiento político está generando frustración en el seno de la burguesía de Nepal, que, frente a la inestabilidad política y social, podría recurrir al Ejército para imponer su dominio en el nombre de la estabilidad política. Recuerdo ver mucho militar por todo Nepal, pero en especial Kathmandú, lo cual menos tranquilidad ofrece de todo. El escenario parecía listo para una profunda crisis política y constitucional. Actualmente el país carece de un gobierno y su parlamento es inconstitucional.

Y a ambos lados de la frontera, nada menos que China e India.

Nepal, entre China e India (Fuente: http://media.economist.com/sites/default/files/images/articles/20110820_ASM975.gif)

Nepal, entre China e India (Fuente: http://media.economist.com/sites/default/files/images/articles/20110820_ASM975.gif)

La rivalidad entre estas dos potencias, está agravando una situación ya de por sí políticamente inestable. India, tradicionalmente ha tenido mucha influencia, pero ahora es China (antes sólo mostraba interés por que Nepal apoyase su política en Tibet) la que se está centrando en Nepal. Una delegación china de alto nivel (Partido Comunista Chino) visitó Nepal en Agosto para hablar sobre inversión, seguridad y relaciones culturales.

China quiere además llevar a cabo un complejo turístico de 3.000 millones de dólares en la Mecca para los budistas, Lumbini, donde nació Buddha. Los hoteles, restaurantes y burdeles chinos se han multiplicado en Kathmandu. En definitiva, el imperio chino que avanza en comprando tierras en Argentina o las minas de cobre de Zambia, en versión con sus vecinos. China sabe manejar bien las relaciones en épocas convulsas, tal y como está haciendo ahora con Libya, mostrando posiciones ambiguas.

La delegación china, por si fuera poco, comentó al primer ministro nepalí que la continua inestabilidad en Nepal sólo beneficiará a los extranjeros. La referencia a los “extranjeros” no es sólo a la India, sino también a EEUU, que supuestamente ha estado tratando de ampliar su influencia en el Nepal. Cualquier movimiento de la India para dejar de lado a China o a socavar los maoístas nepalís o dar apoyo a sus rivales políticos e incluso el ejército de Nepal, no hará sino exacerbar la crisis de Nepal y las tensiones en toda la región.

Ya podéis ver cómo puede acabar todo esto. Seamos cautelosos.

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3 thoughts on “Las transiciones nunca fueron fáciles: Nepal

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