El otro día me llamaron capitalista… ¿me lo tengo que tomar a mal?

By | 20 junio, 2011

5 minutes

La semana pasada, saliendo de un edificio de la Diputación Foral de Bizkaia, me llamaron capitalista (creo que añadieron algún otro apellido ;-)). Quiero creer que no había nada en contra de mi persona en concreto, sino que dado que iba rodeado de un par de personas en traje, y dado que salíamos de un edificio en plena Gran Vía de Bilbao, pues confluían prejuicios que pudieran tener estos dos chicos de, calculo, unos 16 años.

Los que me conocéis, ya sabéis que soy bastante prudente, así que directamente ignoré el tema. Pero luego me dio por pensar en el tema, dado que creo que la palabra capitalista/capitalismo, es de esas que se utiliza indistintamente para confundir peras con manzanas. Capitalismo: malo, caca, no toques, Bush, Botín, etc.

En otras palabras, ¿es malo ser capitalista o qué? ¿Sabemos lo que es ser capitalista? ¿Sabemos lo que es el capital?

Y me ha venido a la cabeza esta anécdota de la semana pasada, porque acaba de salir de mi despacho un chico que ha venido a preguntarme unas dudas para el examen de Contabilidad y Finanzas de la semana que viene. En concreto me preguntaba cómo se resolvía un asiento que decía algo así como:

Dos jóvenes emprendedores deciden montar una empresa aportando los ahorros que tenían desde su comunión. Cada uno aporta 2.500 € para constituir la sociedad.

Esto, en términos contables, daría lugar a un asiento tal como sigue:

5.000 (570) Caja a (100) Capital Social 5.000

Pues bien, estos dos jóvenes emprendedores, acaban de convertirse en capitalistas con los ahorros que guardaban desde su comunión. Han metido en la caja de una empresa todos sus ahorros de la comunión, “dando” como regalo a una nueva entidad jurídica que crean (la empresa en sí) un músculo de 5.000 €, que llamamos capital. Montan una empresa social (sí, también existe el emprendimiento social), que se  va a dedicar a la recogida de ropa y comida para entregársela a los que más la necesitan. Y sí, son capitalistas.

No voy a ser yo ni mucho menos el que defienda el capitalismo actual. La crisis que todavía hoy sufrimos tuvo su origen en un fallo a escala global, tanto del propio mercado (ahí estamos tú y yo) como de los reguladores (los árbitros de los mercado). Pero del uso que se haga una herramienta no vale cuestionar la utilidad de su invención, porque entonces la energía del átomo o la mecánica cuántica son una basura, ¿no?

Herramientas tan poderosas como el capitalismo exige un ejercicio de mucha responsabilidad. Quiero entender que esos 2 chicos de 16 años me querían pedir esto el otro día, que hiciera un ejercicio de capitalismo responsable. Conseguir un mercado regulado, responsable, que no sea la ley de la jungla, y que no pase porque los enchufados y corruptos de siempre se forren y que si les sale mal les rescatemos.

Capital, en Economía, es acumular medios de producción (ya sea dinero, horas de trabajo o máquinas) para fabricar productos u ofrecer servicios. En el asiento de antes aportábamos los ahorros de la comunión. El capitalismo que comenzó a fraguarse tras la Edad Media (transición del feudalismo al capitalismo), permitió que los Homo Sapiens dejásemos de tener que luchar por sobrevivir día sí y día también. Los Países Bajos, las Repúblicas Italianas, la España Imperial, los grandes casos de éxito del Renacimiento se fraguan bajo el nacimiento de esta idea de aportar capital para montar una aventura económica. La siguiente gráfica es bastante clara:

Evolución del PIB/cápita desde 1.000.000 BC a hoy (Fuente: http://econ161.berkeley.edu/TCEH/1998_Draft/World_GDP/Image4.gif)
Evolución del PIB/cápita desde 1.000.000 BC a hoy (Fuente: http://econ161.berkeley.edu/TCEH/1998_Draft/World_GDP/Image4.gif)

Si el capitalismo es tan bueno Alex, ¿por qué es tan odiado? Básicamente por cuestión del uso que se le da a la herramienta. Máxime, cuando los malos usos del capitalismo son los que salen en los medios, en lugar de los casos de éxito. La meritocracia que tanto añoramos los que nos apellidamos Rayón y no Borbón no es algo general. Para eso existe precisamente el estado del bienestar (invento del capitalismo, por cierto), para que no tenga que nacer en Zarzuela o en Arteixo para aspirar a algo en la vida.

Es difícil explicar esto en un país en el que el empresario más conocido es Ruiz Mateos, ha habido estafas como la de Afinsa y Forum Filatélico, el 80% de las grandes empresas del país están en paraísos fiscales o tenemos una economía sumergida medalla de bronce en Europa en parte debida al fraude fiscal de las grandes fortunas como la presunta de la familia Botín.

Pero es que en España hay vida más allá de estas grandes. Y encima, son las empresas a las que habría que ayudar. El 85% de las PYMEs (que conforman el 98% de las empresas de España) tiene todavía dificultades de acceso al crédito, lo que ahoga su actividad. El 67% de las disoluciones empresariales tienen como causa la morosidad. Así que vale, el capitalismo también tiene sus fallos, pero, ¿por qué no ayudar a arreglarlo?

Siempre he pensado que la bondad de una determinada política se define por lo socialmente adecuada que es. Es difícil encajar esto en el pensamiento individualista-judeocristiano al que, queramos o no, estamos habituados en Occidente. De ahí que muchas veces me cueste explicar mi filosofía de vida. Pero no me canso.

Estaría encantado de poder explicar a estos dos chicos que nos increparon el otro día lo que es el capitalismo a nivel teórico (insisto, la práctica depende al final de Homo Sapiens). Ojalá vengan a Deusto a estudiar Ingeniería en Organización Industrial y les imparta clase en 1º. Ahí les pido que desarrollen un plan de negocio para la constitución de un start-up con fines sociales, simplemente para que vean que hay otras alternativas más allá de crear el nuevo iPhone o el nuevo Facebook.

Si algunos hemos decidido salir del casino de la bolsa (sí, yo también tuve mi pasado oscuro) para meter nuestros ahorros de la comunión (y algo más) en crear dos start ups, con otros socios financieros que tienen la misma filosofía de emprendimiento social que tengo yo, no creo que por ello automáticamente me haya convertido en el nuevo Ruiz Mateos. Máxime cuando en España las sociedades de responsabilidad limitada en España no existen a afectos prácticos: si la apuesta va mal, las deudas van contra todos tus ingresos presentes y futuros.

Si encima con ello ayudo a chicos y chicas que terminan sus estudios en Deusto a materializar sus sueños empresariales con apoyo financiero (de esto no me sobra mucho, por no decir nada) y técnico (de esto me sobra algo más), que vean que sus Proyectos Fin de Carrera son algo más que escribir una memoria, me iré feliz a dormir todas las noches (aunque luego me increpen llamándome capitalista).

Algunos coleccionan monedas, otros coleccionan sellos y otros postales. Yo de momento quiero “coleccionar” la generación de puestos de trabajo. De momento ya he conseguido que un alumno de la Universidad de Deusto vea un complemento a las aulas. Ahora mismo estoy en trámites de ayudar a otras dos personas que han hecho un gran Proyecto Fin de Carrera. ¿Es esto hacer un mal uso del capitalismo?

Y no, no quiero mercantilizar la universidad, la función de ésta es otra. Pero sí que quiero ofrecer una oportunidad alternativa a acabar en una gran multinacional. Que en España sea difícil montar una empresa ya os lo comenté, así que lo último que se necesita encima es recibir más críticas. Construyamos entre todos, y lo de siempre, dejemos de discutir entre nosotros.

3 thoughts on “El otro día me llamaron capitalista… ¿me lo tengo que tomar a mal?

  1. Aaron Ceballo

    Todo depende de como se mire. Lo que vende son noticas de Ruiz Mateos y casos de ERE… El sistema sieeeeempre puede mejorar, pero no es tan cruel como mucha gente lo hace ver. En un partido de futbol, que ese partido acabe en tangana y con puntos de sutura, ¿por eso ya tenemos que dudar del arbitro (los reguladores) y de sus leyes y bases? Siempre habras casos negativos, pero tambien positivos y que no vendan tanto como los negativos.

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    1. alrayon Post author

      Aupa Aaron,

      exacto, el ejemplo del árbitro es bueno. Minuto 2 de partido, y ya en la grada se oye de todo. El fútbol en sí mismo explica porqué cada día me gusta menos 😉

      Saludos :-)

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  2. Pingback: Pensad en un empresario en España: ¿qué os viene a la cabeza? | Blog personal de Alex Rayón Jerez

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