Dándole vueltas a “España”: desindustrialización + ¿”Silicon Valleys”? (IV)

By | 3 junio, 2011

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(…) [Continuación del reto que tiene España por delante, con su primera, segunda y tercera parte ya expuestas]

Terminaba el capítulo 3 de esta serie diciendo que había que tener cuidado con eso de querer hacer un valle del silicio en cualquier esquina de España. Así que para rematar la serie, exploremos un poco en qué consiste la formación de un ecosistema como Silicon Valley, así como lo que andan haciendo por otros lados.

¿Dónde está la fórmula de éxito de Silicon Valley?

En cosas que realmente existen en el valle del silicio y en otros lados no: capital riesgo (riesgo es riesgo, no “Invierto si me das seguridad”), comunidad de business angel (de esos que ven crear start-ups como su mejor inversión), miles de profesionales con experiencia de trabajo para prestar su conocimiento (no solo su dinero, lo que también se pudieran llamar socios industriales), espíritu empresarial (no de broker que estila por España), un sistema educativo colindante de primer nivel (de hecho Silicon Valley es un producto de Stanford y no al revés), miles de millones de dólares en fondos, las principales empresas tecnologías del mundo listas para prestar ayudar a las nuevas empresas y así asociarse (eso del espíritu de cooperación viene desde la Fiebre del Oro de 1850 en California, que también algunos dicen condicionó la cultura por la aventura empresarial), un mercado interno de personas relativamente ricas, empresas como Y Combinator que “aceleran” y asesoran en la constitución de start-ups (fijaros qué empresas han salido de la ayuda de Y Combinator), con una moneda común entre este entramado empresarial, un marco jurídico que ayuda a la constitución de nuevas empresas (os remito al artículo anterior), etc.

¿Cómo fallar? Un caso del que puede aprender España (intuición masculina, ¿existe?)

Un caso que me llama la atención (para mal): el Silicon Rondabout (rotonda de silicio, vamos) que Cameron está empeñado en construir en el Este de Londres, como no, imitando a Silicon Valley, claro. Cada vez que oigo/leo a Cameron hablar sobre tecnología, no sé, como que no me lo creo (más cuando luego se aferra a mantener anacrónicas leyes del copyright). Creo que en cualquier país hay suficiente talento de consultores y expertos en tecnología para constituir un panel de expertos en dicha materia, y así que hablen por ti y transmitan seriedad (será cuestión que la marca British la tengo posicionada de otra forma).

En el Reino Unido, es la UK Trade and Investment (UKTI en adelante) la que ha asumido guiar esta aventura, lo cual a juicio de lo que he leído por allí (conocen mejor que yo el mercado), puede no ser del todo acertado. La UKTI es una organización diplomática cuyas funciones han sido tradicionalmente la de establecer redes de contacto y colaboración, pero poco sobre  los conocimientos necesarios para construir una visión, construir una infraestructura de tecnología y ejecutar una estrategia con dicho fin.

Es cierto que existe una gran oportunidad (y necesidad) en el Reino Unido para innovar, pero teniendo en cuenta los recortes presupuestarios masivos (sobre todo en lo que se refiere a la financiación de universidades y las ayudas a las  PYMEs), entenderán porque encuentro los discursos de Cameron llenos de visión pero vacíos de sustancia.

Además, también me parece también un error de localización (y os remito de nuevo a lo que dije en el artículo anterior). El sector tecnológico en el Reino Unido tiene un fuerte arraigo fuera de Londres, más cerca de las universidades. Soñar que el este de Londres se va a convertir en Silicon Valley o en Silicon Wady (en Tel Aviv, el Silicon Valley de Israel) es cuando menos ambicioso (por decirlo suavemente). Haberla tratado de situar cerca de Reading (hub universitario en UK) o Manchester (sí, ex-hub industrial, pero ahora cuenta con el mayor número de estudiantes universitarios per capita de las principales ciudades europeas) hubiera sido otra cosa.

En Londres, donde el sector financiero campa a sus anchas (ojo, no estaría mal para conseguir la financiación que en España falta), y un crecimiento brutal en los últimos años ha llevado a que el coste del espacio de oficinas, impuestos municipales, servicios públicos y salarios en Londres sea desorbitado. Además, la falta de I+D+i, etc., terminan de convencerme para decir que convierten a la City en un lugar poco atractivo para abrir nuevas empresas.

Creo es que la presión para tener una comunidad tecnológica en el este de Londres (cof, cof.. de algo me suena), proviene de una visión política de: ¿qué hacer en Londres con todo el dinero gastado y la infraestructura desarrollada para los Juegos Olímpicos de 2012? Vamos, un reciclado en toda regla.

Y el ejemplo del Reino Unido no lo he puesto solo porque tenga miedo a que el Cameron de España llegue al poder en 2012, sino también porque el Reino Unido sufre problemas estructurales como los de España: el crecimiento económico de los últimos años ha dependido, quizás demasiado, del endeudamiento. ¿Qué sectores más? Inmobiliario, financiero, construcción y administración públicas (casualidades de la vida). De hecho, el Reino Unido, tiene la deuda total (pública + privada) más alta del mundo (sí, más que España aun).

¿Realmente llevar fibra óptica para reducir la brecha digital va a ayudar a “conectar” las zonas rurales a las ciudades?

En mi opinión, no. Ya dije en el anterior artículo que la productividad que aportan las ciudades no se va a conseguir a costa de tirar cables por las mesetas españolas. Hoy ya más del 50% de la población mundial vive en las ciudades, y para 2050 se estima será el 70%. ¿Por qué es mejor centrarse en el desarrollo económico tecnológico en las ciudades? Algunos factores (antes de acusaciones, mi familia es esencialmente agrícola, así que soy consciente de la situación ;-)):

  • Económicas: más oportunidades de trabajo y de desarrollo empresarial
  • Ocio: oferta cultural, deportiva, etc. mucho más amplia
  • Transporte: de mayor calidad, más interconectado, incluso con mayor posibilidad para andar en bicicleta, andar (más peatones, menos bicicletas), etc., así como una menor necesidad de coche (eso del CO2, NOx y pequeñas partículas  y tal)
  • Sociales: eso de las relaciones sociales y el networking que tan de moda están, de momento no es posible hacerlas vía Internet
  • Servicios médicos: mayor oferta y de mayor calidad, incluso en temas de emergencias
  • Servicios educativos: mayor oferta y de mayor calidad para los hijos
  • Coste de los servicios: electricidad, infraestructuras para el transporte, tratamiento aguas residuales, teléfono, etc. ¡todo es más barato en la ciudad! (eso de economías de escala que dicen los economistas)
  • Clima: las ciudades, salvo algunos casos, y por mero darwinismo, están enclavadas en lugares con climas y condiciones metereológicas de no extrema virulencia

Bueno, y podría poner muchas más, pero esto que listaba anteriormente son factores que creo todo emprendedor que quiera montar una empresa tendrá en su mente para ver dónde montar su aventura empresarial.

¿Qué hacen por otros lados?

Pues tanto de lo mismo, querer imitar el éxito de Silicon Valley, pero por todos los casos que he ido leyendo, centrándose en los núcleos importantes. En Marruecos están construyendo hubs científicos y tecnológicos alrededor de las universidades (buena política) en las principales ciudades (todavía mejor política). Chile, con el objetivo de atraer talento extranjero (y aunque allí hablen mucho del Silicon Valley latino), busca proyectos de emprendimiento subvencionando con cifras hasta de $40.000, visados de residencia, reduciendo burocracia para el establecimiento de empresas, etc. (excelente política). Todo ello: el proyecto Startup Chile, del que ya hablé hace unos meses (sí, tengo especial debilidad por Chile ;-)).

Conclusiones

En definitiva, me gustaría que en España hubiera un ecosistema ideal para la creación de empresas: infraestructura de comunicaciones fiable, incentivos adecuados en el ámbito fiscal, rapidez de las Administraciones Públicas en la concesión de licencias y regulaciones varias, rigor en el cumplimiento de la ley, seguridad en el entorno (ciudades), oferta de equipamientos, oferta de relaciones contractuales, actuación judicial ágil, etc.

Entonces, ¿qué se puede hacer para salir de esta recesión? (no, me niego a llamarla depresión) En primer lugar, aprender de los errores señalados en el artículo anterior y en éste. Y luego, incrementar el consumo interno (que manía con exportar y exportar, ¡que no todos somos Alemania!), inversión en nuevas empresasaumentar la financiación, que la riqueza deja de asociarse a la posesión de pisos, reducir el desempleo a través del incentivar el empleo de calidad, aumentar la productividad total de los factores (Villa es delantero y Casillas portero), aumentar la inversión en I+D+i (sueño con ese 2,5%), incrementar la eficiencia energética (hoy, en España, por cada Kwh necesitamos producir dos), reducir la dependencia en recursos fósiles (nuestro petróleo es el sol del Sur, el viento de las mesetas y el agua del que vivimos rodeados), etc. Vamos, podemos estar sentados tranquilamente, quizás mis nietos vean cumplidos mis sueños.

Y sí, dejar de aumentar la diferencia entre los ricos y el resto (creo que hablar de clases ya ha perdido contexto), que España es un país muy desigual, repartimos muy mal los caramelos de la fiesta, por si ustedes no lo sabían. Pero, ¿sabéis que es lo que más me preocupa? Que debemos MUCHO dinero (empresas y las familias, es decir, a nivel privado). Por si fuera poco, y dado que todo parece indicar que el PP llegará al poder en 2012, una pregunta: ¿sabéis quién es el referente de Mariano Rajoy? (el presumible futuro presidente del gobierno de España) Yo que vosotros miraría sus reformas y los resultados que ha traído y lo que pudiera originar en España.

Y yo que nosotros, dejaría de discutir si ligar los salarios a la productividad, y empezaría a hablar de ligar salarios al emprendimiento y la I+D+i. Y sí, suena a demagogia, pero nos tienen bien entretenidos hablando de eso, y al final miramos al dedo y no la luna.

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