Las agencias de rating, el cuarto poder

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Imagínate que te doy 100 millones de euros para invertir en algún producto de inversión del nuevo diccionario de habladuría popular. Alternativas: desde el clásico depósito en la caja de ahorros de toda la vida, hasta una titulización hipotecaria subprime en Florida. ¿Cómo tomarás tú la decisión? Necesitas información.

Cuando te vas de vacaciones, acudimos a una agencia de viajes a consultar o miramos por Internet. Cuando quieres comprar un piso, te darás una vuelta por Idealista o una agencia inmobiliaria. Cuando quieres que tu hijo/a vaya a la universidad, vas a las Jornadas de Puertas Abiertas, o consultas a familiares y amigos sobre qué universidad es la mejor.

Para invertir (lo que te proponía al comienzo), ese referente de información son las agencias de calificación, también llamadas agencias de rating. Parece que las hemos descubierto ahora, pero existen desde principios del siglo XX, cuando un tal John Moody (un chico joven) empezó a emplear letras para valorar la calidad crediticia de diversos activos relacionados con la industria del ferrocarril (que era lo que Apple o Google son hoy). La idea gustó a los inversores americanos, tenían información para decidir cómo hacerse de oro. El negocio de Moody comenzó a crecer. Por otro lado, Poor’s Publishing Co. empezó a “poner nota” a deuda de empresas en 1916, y en 1922 se convertiría en Standard & Poor’s, (“nuestra”, S&P). En 1924, entraría en el negocio del rating Fitch. Hasta hoy, ahí están las Big Three.

¿Y qué son estas ya famosas agencias? Organizaciones privadas que valoran el riesgo de los emisores de valores y sus respectivas obligaciones financieras, certificando la solvencia de las empresas y estados. Para calificar, se fijan en los ingresos, la estructura de los balances, los resultados financieros, etc. Clasifican las emisiones en categorías según el mayor o menor riesgo de incumplimiento de las obligaciones: un alto riesgo será un grado especulativo (alto riesgo) y un bajo riesgo será un grado de inversión (seguros).

Proceso de calificación de Moody's (Fuente: http://www.riesgoymorosidad.com/wp-content/uploads/2009/05/como_rating_moodys_calculado.jpg)
Proceso de calificación de Moody's (Fuente: http://www.riesgoymorosidad.com/wp-content/uploads/2009/05/como_rating_moodys_calculado.jpg)

Un gestor de fondos extranjero (clásico “inversor” en esto de los “mercados”) no tiene capacidad de analizar “a distancia” una titulización hipotecaria, un pagaré de una caja de ahorros de mi pueblo o una emisión de bonos de una eléctrica española. Es como si queremos ir de vacaciones a Vanuatu, y alojarnos en un hotel. No cogeríamos un paquete en cualquier hotel, consultaríamos en Internet o en una agencia. Ante la falta de información, las entidades emiten una certificación o rating mediante la cual se puede conocer, aproximadamente, el riesgo que se asume.

¿Parece entonces que son necesarias? Sí, incluso podríamos decir, que hacen un favor. Bueno, “más o menos”, ya que es un mercado un tanto peculiar:

  • Los que prestan este servicio de calificación (los profesores vamos), son muy poquitos. En concreto, tres: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. ¿Y por qué hay tan poquitos proveedores de este servicio? Dos factores:
  • Evalúan hasta a clientes del que apenas disponen información: en algunos pocos casos, renuncia a emitir su opinión. Pero es la excepción, no la regla. ¿Tú calificarías a un alumno del que apenas sabes nada? Yo no, pero al parecer algunos sí.
  • Quién es cliente de quién, y bajo qué condiciones: lo perverso de este negocio es que el interesado por los servicios de estas agencias no son los que pagan por estos servicios, sino que el que realmente está interesado en su trabajo, son los inversores del que paga (gobiernos, empresas, etc.) y los terceros. Si tú fueras el director general de tu empresa y te fijas tu propio sueldo, ¿a que te lo pondrías alto? Tienes el incentivo para tomar esa decisión. Es lo que los economistas llaman un conflictos de intereses común a todos los gatekeepers (que ya expliqué en el caso de auditorías y Nueva Rumasa).

Un ejemplo. Supongamos que soy el director general de la Caja de Ahorros Rayón Jerez. Necesito emitir deuda (eso que viene a ser vender letras, bonos y obligaciones para captar dinero que poder prestar a mis clientes). Cuando emito/vendo deuda, tengo que pagar un interés a mis clientes, ya que sino, no tendrán incentivos para comprármela. Y ya sabéis que los Homo Sapiens funcionamos en base a incentivos. Obviamente, mi cliente quiere que le pague un interés cuanto más alto mejor.

Este interés, se fija en una subasta: saco a la venta 100 bonos (los llamaremos paquetitos para entendernos) de 1 millón de euros cada uno. Los clientes exigirán un mayor o menor interés de partida en función de la información que tengan sobre mí. Esa información la obtienen de las agencias de calificación. Si yo tengo una mala calificación del profe (la agencia de calificación), mi cliente me va a pedir más interés. Ergo, al cliente le interesa que yo tengo una mala calificación, ya que así ganará más dinero.

De la Caja de Ahorros Rayón Jerez, a España como país. De mis clientes del pueblo, a los compradores de las letras y bonos del estado, que son los especuladores en bolsa, fondos de inversión, etc. Y aquí viene una de las principales problemas de este peculiar mercado: los especuladores en bolsa y fondos de inversión, son los principales clientes también de las agencias de calificación, luego, ¿pudiera darse el caso que influyeran al profe para calificar mal al alumno (España)?

Pues sí. El objetivo de una agencia de rating (léase Moody’s, S&Ps o Fitch) es ganar dinero (obviedad, sí). Hacer bien su trabajo es otra cosa (quizás mucho pedir). Como siempre digo, la economía se mueve por incentivos, luego si una agencia gana más dinero evaluando bien los riesgos, tendrá un incentivo a producir evaluaciones correctas. Pero si gana más dinero realizando un mal trabajo, el resultado será una pésima evaluación. Así que ya sabéis qué pasa y qué mueve a calificar.

Antes del estallido de la crisis, se las criticaba por su excesivo optimismo.  No acertaron a intuir el riesgo del caso Enron (donde en el mismo pack de mal trabajo podemos meter también a consultoras como McKinsey), Parmalat, Lehman Brothers, la triple AAA que mantiene EEUU, etc. Ahora parece que quieren reconstruir su identidad a base de pesimismo (salvo con EEUU, claro, que mantiene la máxima calificación).

A mí (y quizás a ti también) que no jugamos en el casino, nos la trae al pairo lo que digan estos oligarcas profesores, pero para sus clientes (los mercados financieros) la tienen. Muchos inversores, no solo se guían por lo que digan, sino que en ocasiones (inversores institucionales, fondos de pensiones, fondos soberanos, etc.) tienen hasta prohibido comprar productos que no hayan sido antes calificados, y que además deben tener la nota más alta. De ahí que los países y las empresas tengan que pagar a estos profesores (ahora pesimistas) para que les pongan la nota y así vender sus bonos en el mercado.

España paga unos 500.000 euros (se sabe tras preguntárselo Llamazares al Gobierno) a Standard & Poors y Moody’s por sus servicios. A mí me fastidia (por no decir algo peor) bastante que la parte que me toca de esos 500.000 euros vaya a empresas que hacen mal su trabajo.

Tras leer todo lo anterior, ¿qué opinión os merece el asunto? Es un dilema la verdad. Si no tienes nota, no puedes financiarte. Sin financiación, no puedes acometer proyectos. Sabes que el te pone la nota responde a incentivos, no a hacer bien su trabajo.

¿Y si las demandamos por hacer mal su trabajo? Suena bonito (otra cosa es que sea efectivo). De hecho, recientemente, en España, unas pocas organizaciones políticas y sociales (Attac, Unión por las Libertades Civiles, Observatorio de los Derechos Económicos y Sociales, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Izquierda Unida, Iniciativa per Catalunya-Verds y Esquerra Republicana de Catalunya) y un grupo de abogados han promovido una querella criminal a la que se ha adherido Izquierda Unida contra Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch. Exponen que estas empresas calificadoras han violado los artículos del Código Penal 284.2 (beneficios económicos a costa de rumores falsos) y el 285 (uso de información privilegiada).

En Portugal, una historia parecida, pero incluso incluyendo alguna profesora catedrática de economía. Vale, que sí, que hay países y empresas que entran en quiebra, pero, ¿cómo va eso de las profecías autocumplidas? Y que sí, que esto es una economía de mercado de libre competencia, pero hay algo que se conoce como obscenidad y valores que queremos transmitir, que últimamente andan un poco en el aire del más allá.

Y no, no me creo eso de que: “Las agencias de rating estudian dejar de calificar a los países más expuestos a la crisis“. El dólar es el dólar. ¿Soluciones? La ya famosa transparencia y los valores éticos, pudiera ser condición necesaria pero no suficiente. Transformar el negocio, claramente: que los clientes de estas agencias tengan poder de influir en la remuneración y el control de la calidad del servicio ofrecido. Romper el oligopolio y establecer responsabilidades civiles.

Y resulta que EEUU, con unas cifras macroeconómicas que dan miedo (aunque también es cierto que tiene mucho margen de mejora, dado que los impuestos están muy bajos), ahora S&P les pone en perspectiva negativa. ¿Sorpresa? No en términos objetivos (datos), sí en subjetivos (¿pero éstas no eran las “amigas” del gobierno?). Anteriormente una agencia china (Dagong) ya lo había hecho. Pero claro, es un profe “malo” (sic), luego no nos lo creíamos. Todavía hoy 19 estados soberanos mantienen la triple AAA (la matrícula honor en esto de los ratings) de S&Ps. EEUU no se merece ser uno, de ahí que sea el único de los 19 en perspectiva negativa.

Autor: alrayon

Lecturer and Researcher at Deusto University. Somehow, a stranger that loves both technology and economics, a sinergy that will conquer the world.

9 opiniones en “Las agencias de rating, el cuarto poder”

  1. Me parece que me ha quedado un poco más claro tooodo esto que has dicho…
    Y me parece lo mismo que a ti Alex, es la pescadilla que se muerde la cola…creo que la solución pasaría por dejar entrar en ese selecto grupo de las 3 agencias de calificación a otras diferentes que de verdad hicieran bien su trabajo.

    Soy de la misma opinión que tu….que la parte de los 500.000 € que me corresponde y que se le pagan a Standard & Poors y Moody’s…..”jode”….hay que dar oportunidad a agencias que lo hagan bien, aunque el dinero tira mucho y al final optarian también por el camino que más dinero les diera, aunque fuera mintiendo….ahí tenemos otro bucle infinito!!! 😉

    1. Hola Gonzalo,

      qué bueno encontrarte por aquí 😉

      Es un tema complejo, ya ves que ni en lo largo que me quedó el artículo pude añadir apenas algo sobre cómo se pudiera mejorar. Lo que está claro es que ahora no asumen responsabilidades, y cuando pasa eso, te la juegas, ya que, ¿quién dijo peligro? Es como cuando éramos niños, o como con el sector financiero, etc.

      Saludos máquina!

  2. Ya se que es mucho imaginar… pero ¿no se podria crear una organizacion de ambito internacional sin animo de lucro subvencionada por algun estamento global como puede ser el FMI?
    Es mucho pedir, pero de la imparcialidad saldrian unas calificaciones dignas.

    Como lo ves?

    Un saludo.

    1. Hola Ander,

      bua, demasiados (no me entran en esta caja de texto) ceros en formas de dólar por medio como para que no tenga lucro.

      Además, si es subvencionada, ya partimos de una posición no neutral, porque el que algo da, algo espera 😉

      En definitiva, con tanto dinero por medio, tanto interés, y tan poca responsabilidad, es difícil crear una organización. Y menos aun bajo el amparo del FMI, que nunca he terminado de encajar muchos de sus actuaciones (ojo, no es una afirmación esta tipo anti-FMI, sino de algunas de sus conductas).

      Saludos.

      1. De ilusiones se vive.
        Recuerdo que hace 10 años mucha gente utilizabamos la Encarta como herramienta de busqueda de informacion mediante el ordenador, y hoy en dia quien no busca en Wikipedia?

        Y para dar una informacion libre de incentivos y creible debe de estar apoyada por un ente reputada, de ahi que lo primero se me haya ocurrido sea el FMI, que aboga por facilitar en comercio mundial y reducir la pobreza (que bonito no?).

        Yo seguire soñando ;).

        1. Yo también usaba la Encarta, la tengo en casa en CD todavía. Y sí, es bonito, y yo también soy soñador, pero la vida es más realista, así que me voy desengañando poco a poco… 🙁

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