La Unión Europea: un matrimonio sin divorcio ni acuerdos prenupciales

By | 9 febrero, 2011

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Carlos I de España y V de Alemania tuvo un auténtico imperio en sus manos. Heredó Castilla, Navarra, las Islas Canarias, Nápoles, Sicilia, Aragón y algo más por vía materna (Reyes Católicos). Por vía paterna la tarta fue todavía más suculenta, heredando los Países Bajos, los territorios austríacos y algo más. Pero claro, estas tartas, tienen sus costes, así que metió a la Hacienda española en problemas financieros (¿nos suena?).

El extenso imperio español provocó que los problemas de financiación fueran acuciantes, por lo que tuvo que recurrir a la familia Fugger, importancia familia dedicada al sector financiero en Alemania. Esta familia llegó a constituir uno de los mayores grupos empresariales de los siglos XV y XVI. En la Wikipedia incluso los citan como como precursores del capitalismo financiero actual, junto con los Médicis y los Welser.

A cambio de financiación, la familia alemana entró en España. Y vaya si entró. En Almagro, Ciudad Real, bien lo saben, ya que fueron beneficiarios de las ricas minas de Almadén. Aún a día de hoy se conserva en Almagro mucha de la arquitectura que los alemanas trajeron consigo. ¿Y por qué cuento todo esto? Pues porque cuando necesitas dinero, y tienes que recurrir al exterior, ya veis lo que pasa.

Según datos del tercer trimestre de 2010 del Banco de España, la deuda externa española supera los 1,76 billones de euros, es decir el 167% del PIB. La desconfianza que existe actualmente sobre España viene generada por la deuda privada, de cuyo importe total (1,2 billones) el 62% corresponde a bancos y cajas de ahorros y el resto (38%) a familias y empresas. Como se puede apreciar en la siguiente figura, básicamente bancos alemanas y franceses.

Exposición de la banca europea a la deuda privada española (Fuente: BIS)

Exposición de la banca europea a la deuda privada española (Fuente: BIS)

Sí, el tema es preocupante, y más porque Francia y Alemania no se van a quedar callados nunca. De ahí que no sé de qué se extraña la gente cuando el pequeño Napoleón llama a Zapatero para felicitarle por las medidas neoliberales de recortes sociales o Merkel visita España para provocar la deflación en nuestros sueldos y salarios bajo el eufemismo “vincular salarios a los beneficios empresariales (que, ojo, no es lo mismo que productividad)”.

Pero todo esto viene de lejos. No de tan lejos de cuando Carlos I permitió a los Fugger campar a sus anchas por Castilla la Mancha. Hace unos 12-14 años, la Unión Monetaria estaba a punto de constituirse. En España todo el mundo quería formar parte de ella. Era la moda, y ya sabéis lo que nos gustan las modas en España.

Todo eran ventajas: convergencia en las tasas de inflación de todos los miembros de la unión (cabe recordar que durante la Transición en España hubo tasas de inflación del 30%, luego era un tema a tratar), homegeneidad en los tipos de interés y no habría nuevas tormentas financieras.

En este artículo, hablé sobre todo esto, cómo la unificación alemana había disparado los tipos de interés que mis padres (y otras muchas familias) pagaban por las hipotecas a comienzos de los 90. Esta tabla que preparé en su día resume bastante bien el tema:

Pues bien, hoy, tras unos cuantos años del Tratado de Maastricht que puso en marcha la Unión Monetaria en Europa, se puede ya afirmar que ninguna de las profecías se ha cumplido:

  • Tasas de inflación: mucha divergencia entre los países miembros. Desde la entrada del € hasta el comienzo de la crisis en 2007-2008, los precios crecieron en España 17 puntos más que en Alemania (algo similar a lo que señalé en el artículo que enlazaba antes ocurrió con el SME).
  • Tipos de interés: ¿homogeneidad? No pondré datos, sólo hay que ver el tipo que hay que pagar por los bonos alemanes y por el griego.
  • Las tormentas financieras: sí, en cierto modo, se han frenado las antiguas tormentas contra la divisa que el amigo Soros inventó, ya que al contar los países europeos con la misma moneda, nos defendemos en grupo. Pero ahora los magos de Wall Street se han mudado de las divisas a la deuda pública y privada. No se apuesta en contra de una divisa, pero sí a favor de que el CDS de un país se incremente. Ya sabéis, en el casino, cada día hay un juego nuevo. La cosa es ganar dinero, el realpolitik de Wall Street.

Yo era muy pequeño cuando en España se estaría debatiendo todo esto, pero si esto estuviera ocurriendo ahora, yo le vería algún problema de libro, a saber:

  • Un sistema de tipo de cambio fijo como es el del euro, con una moneda única, es incompatible con la libre circulación de capitales. Ya sabéis, la libertad de movimiento de todo: capitales, servicios y productos (y, en teoría, de personas, en teoría sí…)
  • Una Unión monetaria no es viable sin Unión política. Ya lo dije en este artículo también. Y más si nos centramos en frenar la inflación que en atender las necesidades de deuda de nuestros hermanos comprándoles sus emisiones de bonos para rebajar presiones.
  • En momentos de crisis, no se podrá devaluar la divisa, por lo que la única válvula de escapa será trasladar el ajuste del campo monetario al real (vamos, a tu salario y el mío), con los consiguientes efectos: recesión, incremento del desempleo y reducción salarial (¿nos suena la historia no?). La devaluación de la divisa nos hace más pobres a todos los ciudadanos/as por igual. Como España es uno de los países de la UE-15 con mayor desigualdad económica (sólo por detrás de Portugal), la devaluación interna/real hace más pobres sobre todo a los trabajadores y a las clases bajas, no sólo frente al exterior, sino en relación con el resto del país, es decir, a los marqueses y oligarquía española.

La Unión Monetaria ha desarrollado mucho el sector financiero en España (a los ricos vamos, no a ti o a mí). Entre 1999 y 2009, la contribución del desarrollo financiero al crecimiento del PIB en la zona euro es de 0,15 puntos porcentuales al año, siendo en España más de cuatro veces superior. Botín despegó aquí, así como muchos de sus mejores amigos/as. En resumidas cuentas, se ha liberado del riesgo tipo de cambio a empresarios y banqueros y nos lo ha regalado al resto de ciudadanos, es decir, se ha socializado. Los beneficios no, claro. Un detalle.

Y lo peor de todo, la Unión Europa y Monetaria es un matrimonio que no permite el divorcio, y tampoco tuvo acuerdos prenupciales para ver cómo actuar en situaciones de crisis. Así que, prepárense, que esto va para largo, y a ver cómo salimos de todo esto.

Conclusiones: laboratorio financiero

¿Qué es la UE entonces? Un laboratorio financiero. Unos/as políticos que llevan varios años dedicados a mezclar sustancias financieras muy peligrosas pero sin poder recurrir a la evidencia empírica, ya que no hay antecedentes. ¿Es esto ciencia o la vuelta a la escolástica?  En un laboratorio, los tubos de ensayo estallarían, ¿qué está pasando en la Unión Europea (léase Irlanda o Grecia)?

Con este artículo abro una línea en la que detallaré en mayor profundidad los problemas, el futuro más cercano y algunos nacionalismos peligrosos que detecto por la Unión Europea. Es un asunto de todos/as, así que creo interesante exponerlo con detenimiento y en varios artículos.

3 thoughts on “La Unión Europea: un matrimonio sin divorcio ni acuerdos prenupciales

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