Una de reflexiones personales: el capital humano entre los jóvenes españoles frente a la crisis

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Un profesor del Máster en Recursos Humanos que estoy cursando me pide una reflexión y valoración personal sobre la situación de los jóvenes y su capital humano en España en la actualidad, y sobre todo, de su reacción ante la crisis. Aquí dejo algunos de los párrafos de la valoración (es muy larga, así que pongo partes de la misma):

Buscar empleo ha sido tradicionalmente un trabajo en sí mismo, pero en la actualidad, es poco menos que una odisea, por lo que el análisis de la situación coyuntural es fundamental. Realmente se ha convertido en un mantra desde la óptica empresarial hablar sobre la importancia del capital humano y su cuidado, pero, ¿están las empresas velando por salvaguardar el futuro del Estado Español cuando el capital humano está siendo infravalorado en muchas ocasiones?

Las condiciones de negociación están sufriendo una deriva progresiva. Hoy en día, bajo el eufemismo negociación de los agentes sociales, más que un contrapoder de los sindicatos, es mejor hablar de una contraposición. El poder ha quedado reducido a la mínima expresión dentro de la lucha de clases, ya que los empleadores han adquirido todo el poder dentro de las negociaciones, pudiendo exigir hoy en día más que nunca, dada la asimetría de poder existente.

Lo acabamos de ver con el ejemplo de Nissan en Barcelona. Los trabajadores, a fin de garantizar los puestos de trabajo otros 10 años, han tenido que aceptar otro ajuste en sus condiciones laborales después de que el Diciembre pasado la matriz japonesa les descartara para nuevos proyectos por sus altos costes de producción. En la planta de producción de Mercedes en Vitoria la negociación entre empresa y trabajadores puede acabar con lamisma situación de desenlace. Y así otros cuantos ejemplos.

Las empresas, en la búsqueda de la excelencia que tanto repiten, quieren contar con equipos humanos de personas preparadas, integradas y motivadas. Bajo esta premisa, se podría pensar que existe una guerra en la búsqueda del talento entre las empresas. Nada más lejos de la realidad. Se busca el talento sí, pero a precio muy bajo, lo que está originando una erosión deflacionista de la remuneración entre los jóvenes talentos que los están llevando a emigrar. La famosa fuga de talentos o la pérdida de capital humano competitivo del futuro. Pan para hoy, hambre para mañana.

El déficit de empleos cualificados será el próximo problema al que tengan que hacer frente las economías desarrolladas. A las economías Occidentales no les queda otro remedio que apostar por los empleos cualificados, lo que muchos se han apresurado a bautizar como economías basadas en el conocimiento. Y no es un tema trivial éste. Hay proyecciones que indican que la demanda de puestos de empleo cualificados no parará de crecer en las economías occidentales como medida para luchar contra el auge de las economías intensivas de producción en Oriente. ¿Es España (sinécdoque de empresas y administraciones públicas) consciente de esto? Lo dudo.

El desempleo y la falta de formación entre los jóvenes en España no es un tema baladí. La cohesión social que todo Estado del Bienestar persigue se encuentra amenazada. Y éste es un tema crítico en Europa, paradigma del Estado del Bienestar. Tierra de conquistas sociales, de luchas por hacer frente a la polarización social que en otros lados del planeta parece cultura arraigada.

Llegó la crisis. Y en España no hay oportunidades (siento la posición reduccionista, pero es por simplificar el discurso y no entrar en guarismos).

¿Qué opina de todo esto el empresariado español? Sigue exponiendo argumentos como que no basta con atraer y captar capital humano, sino que hay que saber comprometer y retenerlo. Ante el vicio de pedir está la virtud de no dar. Y como trabajar hay que trabajar para poder vivir, en la virtud de no dar, sólo nos queda el refugio de emigrar.

Ya se ha dicho anteriormente que el paro juvenil en España es extraordinariamente alto. Y se simplifica en los Ni-Nis, pero también afecta a los más capacitados. Muchos se sorprenden ante la inacción de este colectivo de españoles que no muestra su rechazo a su situación con acciones de protesta. Y la razón para su inacción reside en que se trata de un colectivo muy heterogéneo: no es homogéneo ni geográficamente, ni en cuanto al nivel de formación, ni en cuanto a edad.

La profunda influencia que tienen las organizaciones jerárquicas en la sociedad actualmente ha convertido la posición de todo trabajador en la empresa como una seña de identidad. ¿Qué identidad tenemos unos jóvenes preparados, con capital humano (o sin él), que no ve recompensada su formación con empleos acordes a ello? Por ello, como se decía antes, sólo nos queda el refugio de emigrar.

Lo peor de todo, esto es un mercado de trabajo, por lo que se rige por la ley de oferta y demanda. Así que lo más triste es que las empresas siempre encontrarán a alguien que no le quedará más remedio que aceptar la oferta. Esta es la consecuencia de la crisis. Como decía antes, sólo nos queda el refugio de emigrar.
El pasado fin de semana la revista Der Spiegel avanzaba que Angela Merkel quiere que jóvenes españoles cualificados y en paro se muden a Alemania para trabajar. Y todos aplaudiendo la oportunidad. Hay que tener cuidado con entrar automáticamente a alabar la propuesta alemana. Alemania siempre ha cuidado el empleo de los jóvenes. A día de hoy la tasa de desempleo entre los jóvenes alemanes de 15 a 24 años es del 10% (en España, del 39,2%). Sin embargo, en Alemania, uno de cada cinco trabajadores lo hace en el sector de empleo precario, con salarios mínimos, no básicos porque en ese país no existe un sueldo base. Cerca del 33% de los nuevos empleos alemanes son temporales (en España supera el 90%) y muchas veces muy mal pagados. Aún así, no nos queda otra que emigrar, ya que en España la cosa es todavía peor.

Como vengo concluyendo a lo largo de todo lo expuesto hasta el momento, la situación en España es realmente poco alentadora para los jóvenes españoles. La desmotivación es alta, y sus expectativas bajas. Lo que nos está llevando (y lo digo en primera persona porque me incluyo dentro del colectivo), a tener que abandonar España y entregar todo nuestro intelecto y capital humano a empresas extranjeras. Me parece coetáneo con el fenómeno globalizador actual, pero decimonónico con la apuesta por la sociedad del conocimiento que las administraciones públicas debieran adoptar.
Y más aún, a sabiendas que tampoco es oro todo lo que reluce, y con el habitual apego que mostramos a las ofertas que llegan de potencias como Alemania, éstas pueden llegar incluso a seguir la espiral deflacionista de sueldos del capital humano que en España se está produciendo.

Mi experiencia personal ha estado poco más o menos en la línea general de los titulados universitarios españoles. Nada más terminar la carrera, la situación en España no me motivaba para nada. Decidí marcharme al extranjero, a Estados Unidos. Trabajé como investigador en la Wheeling Jesuit University de West Virginia, de Septiembre del 2008 al mismo mes del 2009. Presté servicios dentro de una beca de investigación del programa Diego de Gardoki en el ámbito del estudio de mercado y viabilidad de las Smart Houses.

No creo en la suerte, pero es cierto que todos los sucesos estocásticos se alinearon a mi favor, ya que me surgió la posibilidad de volver a España y disfrutar de un gran puesto de trabajo. Abandoné EEUU tras un año en el que aprendí mucho tanto en la parcela personal como profesional. Pero volví, ya que me llamaron de la Universidad de Deusto, donde había cursado dos ingenierías superiores (Informática y Organización Industrial), para trabajar como profesor de la Facultad de Ingeniería y como Investigador en el centro de investigación DeustoTech. Un trabajo intensivo en capital humano que tanto escasea en España. La oferta fue irrechazable, así que la acepté. Vuelta a casa, a descubrir la realidad que vivimos hoy en día los de mi generación (tengo 26 años recién cumplidos).

No por la condición favorable que tiene mi caso particular he abandonado mi protesta social. Creo que los colectivos que realmente están más legitimados para quejarse son aquellos compuestos por los no afectados, ya que así evitamos la confrontación directa y la recriminación de falsas creencias. Y creo que estoy en mi derecho legítimo (todos estamos), desde mi posición favorable, de reclamar un cambio no sólo en las políticas públicas, sino también privadas de las empresas, a fin de buscar una apuesta de futuro por el capital humano que estamos dejando escapar al extranjero. No hablo de políticas chauvinistas proteccionistas, pero sí de cuidar nuestro futuro. España no está para regalar nada. Y actualmente lo está haciendo.

El eterno progreso social creo que puede ser, por primera vez en la historia, un retroceso social. Me alegraría porque mis padres vivan mejor de lo que yo lo haga, pero seguro que ellos tienen otra opinión. Todavía estamos a tiempo de cambiarlo. Hagámoslo, entre todos, que no es un trabajo sólo de las empresas o del gobierno. Es un cambio de mentalidad. Un cambio cultural (sic).

Autor: alrayon

Lecturer and Researcher at Deusto University. Somehow, a stranger that loves both technology and economics, a sinergy that will conquer the world.

9 opiniones en “Una de reflexiones personales: el capital humano entre los jóvenes españoles frente a la crisis”

  1. Estoy con Ander y es que tienes razón en cada cosa que dices.
    Estoy leyendo “Contra la cultura del subsidio” y veo muchos puntos en común, la fuga de talento, el retroceso social, gente que a los 25 no ha trabajado en nada y prejubilaciones a los 50, generaciones de jóvenes que se aprovechan de los subsidios para vivir una vida burguesa low cost, un estado lleno de funcionarios y universitarios que sueñan con serlo… en fin mil temas.
    Apesar de todo yo me siento optimista conmigo mismo, será que soy un poco ingenuo y que no he vivido mundo del trabajo real.

    Un saludo Alex

    1. ¿Es el último libro de Marc Vidal no? ¿Qué tal es? ¿Bueno y breve? No me gustan mucho los ladrillos que vienen a decir lo que todos ya sabemos, pero si dices que trata tantos temas interesantes… ¿Recomendable?

      Saludos Ivan 🙂

      1. Aunque sean 170 paginas si te digo que me ha durado en las manos dos dias… vamos que lo he devorado.
        El libro es una crítica al aplatanamiento social que se respira en España, donde la gente trata de vivir de las rentas todo lo que puede, donde emprender está mal visto y que precisamente es lo que (según el) ayudaría mucho (muchísimo) a sacar el pais adelante.
        Después de leerlo dan ganas de montar una empresa de lo que sea. Apasionado, sencillo de leer y un poco caro… 17€

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