Conversaciones de un viernes noche en Pittsburgh

By | 3 enero, 2010

4 minutes

Viernes 6 de Febrero del 2.009. Por aquel entonces (qué bien lo pinto, parece que fue hace cosa de varios años, así le da más emoción) trabajaba en Wheeling, WV, EEUU. Para celebrar la despedida de una compañera decidimos ir a Pittsburgh, PA, EEUU a pasar la noche. Hacía mucho frío (cuando digo frío, es frío, alrededor de -15ºC) y la distancia era larga, así que hubo que ir en coche.

Me metí en el coche de mi colega Yannick, de la República Democrática del Congo, junte a Tania, otra congoleña, y Clement, de Rwanda. Vamos, que el toque de color éramos yo y otra compañera española que vino conmigo :-)

[kit-kat de la historia] Me encanta compartir instantes de mi vida con gente internacional. De hecho, en EEUU tenía la costumbre de casi simplemente invitarles a mi casa para charlar de cualquier cosa. Gracias a ello, ahora podemos presumir de tener gente que idolatra Bilbao como pocos (y no me refiero a esto).

Quién me iba a decir que esa noche comenzaría a conocer con otra visión gran parte del conflicto RDC – Rwanda que ha causado la friolera de entre 4 y 5 millones de muertos (una guerra atroz que es la causante del mayor número de muertes en una contienda bélica tras la Segunda Guerra Mundial).

La República Democrática del Congo (RDC en adelante) y Rwanda son dos ex-colonias belgas ubicadas en el centro de África. No sé si por error o por mero interés periodístico, este conflicto ha estado siempre más referido al Congo más que a la propia Rwanda, epicentro del problema.

En Rwanda existen dos estamentos dentro de la etnia Banyaruanda: la mayoría hutu y los minoritarios tutsis. Desde la independencia, los líderes del país habían sido sempre hutus. La economía del país se centra básicamente en la exportación del café, pero una crisis en su precio a escala global en el año 1989 produjo una crisis alimentaria que derivó en enfrentamientos militares (por desgracia, el hambre siempre acaba en las armas :-().

En un ataque organizado desde la vecina Uganda, los tutsis expulsan a los hutus del poder. En su exilio (afincándose en la frontera oeste de Rwanda con su vecino RDC), los hutus organizan milicias que acaban provocando el genocidio de Rwanda de 1.994, causando la muerte de entre 500.000 y 1.000.000 de tutsis y hutus moderados (principalmente hombres, razón por la cual el parlamento ruandés actual está repleto de mujeres).

En el verano de 1.994, más de un milón de refugiados hutus escapan hasta la frontera oriental con el vecino Congo, dejando atrás un país lleno de cadaveres. Estos milicianos hutus se hacen con el control de los campos de refugiados, reagrupándose y rearmándose. El presidente ruandés Kegame les acusa de seguir planificando y realizando ataques contra Rwanda desde el exilio.

En respuesta a esto, Kegame decide invadir estos campos de refugiados en busca de los líderes hutus, matando a miles de personas (incluso civiles hutus que allí se encontraban refugiados). Paralelamente a esta operación, Kegame (presidente ruandés) apoya la rebelión que ayuda a Kabila padre a subir al poder de la RDC, derrocando al dictador Mobutu.

Con esto, Kegame espera lograr un objetivo lateral: que Kabila expulse a los milicianos hutus de la frontera entre el Congo y Rwanda. Sin embargo, Kabila no cumple, y Rwanda, junto con las vecinas Uganda y Burundi (norte y sur de Rwanda respectivamente), lanzan otra rebelión para derrocar a Kabila. Éste último se defiende con la ayuda de Zimbabwe y Namibia, logrando mantener su puesto. Esta guerra regional (bautizada por muchos como la guerra civil africana) causa más de tres millones de muertos (que sumados al millón que se estima del genocidio, suma ya cuatro millones.. canela fina :-S). Todo esto en el período comprendido entre 1.996 y 2.003.

“¿Hemos terminado ya Yannick y Clement? La verdad es que me esperaba otro tipo de noche amigos míos.”. Lamentablemente la respuesta a mi banal pregunta fue que no. Desde dicho 2.003 hasta la actualidad ha ocurrido lo siguiente:

  • Rwanda retiró sus tropas de la frontera. Ya, y yo me lo creo Alex. Nada, tranquilos, le dije lo mismo a mi colega Clement, y buscando hoy referencias, me encuentro con que el gobierno ruandés mantiene un grupo armado liderado por Nkunda, que dice defender la seguridad de los tutsis frente a los guerrilleros hutus del FDLR (el Frente Democrático para la Liberación de Rwanda, es decir, el frente militar heredero del genocidio de los hutus).
  • Vale, por un lado los hombres de Nkunda (tutsis), y por otro el FDLR. “Oye Clement, ¿y de dónde sacan el dinero para financiarse estos grupos?” “A eso respondo yo, saltó Yannick. ¡Explotan nuestros recursos naturales de manera ilegal! ¡Nos están saqueando continuamente!”.
  • Para terminar esta serie de acontecimientos, no contentos con saquear recursos para financiarse, estos grupos rebeldes (no dejo de lado a ninguno de los 2 porque me parece que van a partes iguales) están acusados de cometer atrocidades contra la población civil.

Para rematar la jugada, en los últimos tiempos ha aparecido alguna noticia que involucra a voluntarios españoles en la financiación de la guerrilla hutu, como esta, esta o esta.

Muchos otros, han llamado a esta conflicto como la guerra del coltán. La RDC, con un 80% de las reservas mundiales de este mineral mezcla de columbita y tantalita (lo que aprende uno con esto de escribir sus historias mentales en el blog :-)). Se trata de un material formidable para la conducción eléctrica en la fabricación de condensadores electrolíticos, fundamentales en la fabricación de teléfonos móviles, videoconsolas, ordenadores, GPS, etc. Parece ser que la guerrilla hutu del FDLR está financiándose principalmente del saqueo de este material.

Y mi pregunta final es, ¿hasta qué punto tienen las sociedades y países más ricos del mundo parte de culpa en todo esto si son sus empresas las que usan el coltán como materia prima en la fabricación de su principal fuente de riqueza?

PD: ¿Sabíais que el Ché pasó 7 meses en África con el propósito de trasladar al Congo la experiencia revolucionario cubana? Un ídolo para muchos sectores en el Congo también, mi colega Yannick llevaba varias comisetas del Che.

6 thoughts on “Conversaciones de un viernes noche en Pittsburgh

  1. Cata Marín

    Y … sabías que gracias al dichoso Ché, debemos muchos, sino la mayorpia, de los “ideales” que motivan a la guerrilla de las FARC, para que haga semejantes destrozos en Colombia? Es una pena que tales ideologías políticas (“buenas o no”, dependiendo del punto de vista desde el que se miren) sean convertidas en ideas fundamentalistas y “necias” para saciar el hambre de poder del hombre. Así como dice mi frase favorita: “Si quieres conocer a un hombre dale poder”.

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  2. Cata Marín

    No creas que estoy criticando tu escrito, me parece muy interesante y válido lo que dices, solo quería que supieras lo del Ché y su relación con Colombia. Siempre me surge esta pregunta: como puede alguien (en este caso el Ché) inluenciar de manera positiva o positiva una sociedad, según el lugar y/o cultura donde se establezcan sus ideas y filosofías?

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  3. Alex Rayón

    Buenas noches Catalina (bueno, para ti será ya casi de día :-),

    en primer lugar, gracias por la visita y una alegría que volvamos a “conversar”. Feliz año nuevo y todas esas cosas!

    En cuanto a tus comentarios, no pasa nada porque muestres tus opiniones. De hecho, ya tuvimos varias conversaciones como esta en Wheeling y ya recuerdo que teníamos de vez en cuando lecturas diferentes de mismas situaciones. Es lo bonito de la vida, conversar y exponer ideas alegremente :-)

    Tenía alguna idea fugaz acerca de la relación FARC-movimiento revolucionario cubano, pero no sabía que llegaba a tal extremo. Tú que vives allí lo conocerás mejor, así que idea captada.

    Te invito a que sigas aportando interesantes cosas. De hecho tengo in-mente un artículo sobre una región de América del Sur, así que espero que te guste.

    Un abrazo amiga :-)

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    1. Uma

      Appointments such as Power and Rice are portents of the thniking among the power elite of the USA. They don’t like Israel, but a large number of Americans prevents them from enacting their beliefs. There is one constituency in the USA that is very pro-Israel, and it is Christians in America. If liberal Jews manage to antagonize them, Israel will have lost the one friend it just about manages to have.

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    2. Ardian

      Racism is one of those topics that can’t be adsresded easily in a post.It has too many permutations, and doesn’t lend itself to quick and easy answers.But, as one who has been the victim of it since childhood, I do have some firm beliefs about it, and I will offer them here.It may be that my experiences with racism has unfairly colored my beliefs and conclusions, so I’ll readily acquiesce to that at the outset.I believe that–in this country at least–most whites are racists, even those who might befriend us, and would be willing to invite us into their homes.I see the definition this way: racism is the belief that one’s race is superior to another, or to all others.Therefore, one may believe in racial superiority without actually doing harm to another race–that is, not overtly.For example, a white may be racist and still vote for a black man (Obama) to be president.A white may be racist and still marry someone black, or even date someone black believing that in some measure they’re benefiting the race, uplifting it either genetically, or socially.Consider ,” by Franz Fanon.He examined this white paternalistic attitude that emerged from the racist premise of advancing or helping blacks by either marrying them and/or producing children by them.To exploit racism fully would require power, but there’s power and there’s power.For example, there the power of a white sales clerk to intentionally hold back information that an item is on sale, because of beliefs that blacks shouldn’t–because of her racist beliefs–be given the same breaks as whites.And we’re all familiar with redlining, and other racial, and racist tactics that are used to deny blacks loans, competitive insurance rates, and the opportunity to live in some upscale white communities.Although our money is as green as the next person’s, the wrong color hand may be holding it, and that makes all the difference in some settings, but not all.A black can be a race hater, but I find it difficult to believe that we can be racist in the true sense of the word.Can we be tribal, where tribalism appears to look like racism? You bet!Here’s a working definition of and it’s not always about race, or ethnicity:”Around the world, people are grouped in kindred segments. It’s a basic fact of sociology and psychology, sometimes called tribalism.”So we see divisions based on language, sexual orientation, religion, politics, union membership, corporations, and many others. “Tribalism,” then, is not something that can be attributed to blacks alone.Whites can discriminate along tribal lines. How well do Irish and Italians get along, or Greeks, and some other tribal group?Not saying that white tribes don’t get along, but that there’s not necessarily the harmony there that one would expect simply because they’re all white.What most of these whites have in common, despite some tribal differences, is their belief that they’re superior to blacks.Do all whites believe themselves to be superior to blacks?Well that would depend on their upbringing, their associations with blacks while they were growing up, the attitudes of their parents, friends, and relatives toward blacks, and a host of other determinants.But I would think that most would have to work really, really, hard to see other races as equal to themselves.Those are my views. I hope that I’m wrong, but nothing so far in my experience has shown be otherwise.

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  4. Pingback: El Coeficiente Gini o quién se lleva los caramelos en un país « Blog personal de Alex Rayón Jerez

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