¿Está mi profesión en peligro con “los robots”?

Decía en el artículo anterior, que en los últimos años se habían producido unos avances sustantivos para la competitividad actual de las organizaciones con la introducción de hardware y el software que automatiza muchas tareas de procesamiento de información que antes hacíamos a mano (al final, informática = información + automática, así que parece bastante obvio). Por todo ello, una pregunta meridianamente obvia que supongo muchos nos hacemos es, ¿está mi trabajo amenazado por esta ola imparable que es la automatización de tareas que pueden hacer “los robots”?

Esta pregunta no es buena ni mala, sino que simplemente es algo que debemos hacernos. El desarrollo tecnológico, de hecho, es algo que siempre ha traído: cambios sociales y organizativos, que por su intrínseca relación con el ser humano, afectan a éste. De ahí que ahora se hable tanto de la gestión del cambio. El problema, es que estos cambios (tecnológicos, sociales y organizativos), no siguen una progresión parecida en el tiempo.

Fuente: http://www.santiagokoval.com/2011/04/27/el-hombre-y-la-tecnologia-del-hombre-moderno-al-hombreprimitivo/

Fuente: http://www.santiagokoval.com/2011/04/27/el-hombre-y-la-tecnologia-del-hombre-moderno-al-hombreprimitivo/

En otras épocas esto ya ha ocurrido. El ludismo, nace como un movimiento obrero a comienzos del Siglo XIX para hacer frente a las máquinas que al calor de la Revolución Industrial estaba automatizando tareas que antes hacían los seres humanos. La energía obtenida del vapor (comienzos del Siglo XIX) o la electricidad (finales del Siglo XIX), sustituye a la energía obtenida del trabajo manual del ser humano. Eso provoca despidos y pérdida de bienestar y calidad de vida.

Esto, que a nivel individual entraña una indudable pérdida, a nivel agregado macroeconómico no es malo. Es, de hecho, reflejo de progreso, tal y como nos advirtió Schumpeter con su destrucción creativa. El progreso tecnológico siempre trae productividad, y eso trae competitividad y riqueza para una sociedad. Pero siempre tiene que haber perdedores, por desgracia. El problema con esta oleada tecnológica digital, entre muchos otros, los voy a resumir en dos: 1) El cambio social y organizativa está a mayor distancia que nunca de ese cambio tecnológico. 2) El progreso tecnológico actual, el digital, amenaza a una mayor cantidad de trabajos que nunca.

Respecto al Problema 1, no puedo hacer más que recomendaros el libro “The race between education and technology” (aquí el paper). En él, Goldin y Katz nos hablan de la carrera permanente entre mantener una sociedad educada para poder sacar provecho y hacer así productiva y enriquecedora el progreso tecnológico. Podéis leer aquí una reseña por parte de Acemoglu del MIT al respecto de ese libre. Con esto, podemos volver a lo que señalábamos en el artículo anterior: necesitamos desarrollar esas competencias digitales que nos permitan sacar provecho de la tecnología digital. Y esas competencias son algunas como trabajo en equipo, comunicación interpersonal, creatividad, gestión por objetivos, etc.

Y en lo que corresponde al Problema 2, dos profesores de la Universidad de Oxford, Benedikt Frey y Michael A. Osborne, acaban de publicar un artículo en el que cuantitivizan la posibilidad de que un trabajo sea automatizado por un ordenador. Es decir, han creado un modelo para representar la susceptibilidad de que nos sintamos amenazados por los robots.  Y este artículo me parece un complemento excepcional a otro reciente artículo en el que el profesor de economía del MIT David H. Autor y el profesor asistente de Economía en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros de Madrid David Dorn escribiueron en un reciente artículo publicado en New York Times, que la tecnología está destruyendo la clase media. Pues bien, según Benedikt Frey y Osborne, no solo la clase media, sino también las ocupaciones de salarios bajos deben preocuparse.

En un artículo de en 2003 de los economistas David Autor, Frank Levy y Richard Murnane, se categorizaron los trabajos en cuatro grupos: 1) Rutinarios y manuales; 2) No rutinarios y manuales; 3) Rutinarios y cognitivos y 4) No rutinarios y cognitivos. Los grupos 1 y 3 han visto parte o la totalidad de sus dedicaciones automatizarse en los últimos años. El grupo 4 (ingenieros, médicos, programadores, etc.) son los que más tranquilos pueden vivir. Sin embargo, lo que proponen en este nuevo trabajo Benedikt Frey y Osborne es que el grupo 2, que se había mantenido al margen, comienzan a ver su trabajo automatizado en cierto modo. En la siguiente tabla, se presenta el índice de probabilidad de automatizatión de Frey-Osborne.

Fuetne: http://fivethirtyeight.com/features/your-new-fast-food-worker-a-robot/#fn-2

Por todo ello, recordamos lo dicho anteriormente: necesitamos diferenciarnos de las máquinas. Centrarnos en esas tareas no rutinarias (comunicarse, gestionar, coordinar, etc.) y cognitivas (pensar, innovar, crear, etc.) que las máquinas nunca podrán hacer. No son capaces de pensar o imaginar por sí solas. Nosotros se lo tenemos que decir. Tampoco tienen emociones ni saben gestionar bien éstas. ¡Ni siquiera saben qué son éstas! Yo me preguntaría si en mi empresa cuento con personas que tengan estas competencias.

Una cosa que no tenemos que olvidar alrededor de todo esto. La crisis económico-financiera a escala planetaria nos conduce a unos años de tipos bajos para estimular el crecimiento. Con un escenario de tipos de interés por los suelos, la inversión en capital (CAPEX) es más apetitosa que nunca. Es más, manteniendo el dinero parado en caja, además del coste de oportunidad, incluso se pierde rentabilidad frente a poder invertirlo en activos fijos. ¿Alguien se sorprende entonces que las grandes empresas tecnológicas no dejen de registrar récords en inversiones en capital fijo? Y esto nos lleva a lo que trataremos en el siguiente artículo. Todo este capital fijo, nos conduce a la posibilidad de tener mucha máquina, mucha infraestructura, para registrar datos. ¿Somos capaces de aprovechar esta capacidad de almacenar datos para ponerlos a trabajar y hacer negocio con los mismos? Lo veremos.

Publicado en Ciencia, Cultura, Deusto, Economía, Educación, Historia, Innovación, Política, UD, Universidad | Deja un comentario

Las competencias en la sociedad digital

Desde que en la década de los 70 el sector de los servicios se expande en las economías Occidentales en detrimento de la agricultura y la industria, hemos entrado en una era caracterizada por la importancia de la información y el conocimiento. Durante este tiempo, quizás el cambio más disruptivo han sido los ordenadores y los programas que sobre ellos funcionan. Es decir, el hardware y el software que automatiza muchas tareas de procesamiento de información que antes hacíamos a mano (al final, informática = información + automática, así que parece bastante obvio).

Internet, que aparece más tarde, es el espacio donde comunicamos a esos ordenadores y por ende, a sus usuarios. Y esta posibilidad de comunicación no es de poca relevancia; esto ha traído un cambio en manera en la que nos relacionamos las personas (¿qué es Facebook o Whatsapp sino?) o las personas y las marcas (la relación con los grupos de interés en medios digitales es de profunda importancia para las marcas en la actualidad). Y como ahora nos relacionamos de manera diferente, esto ha cambiado entonces el sistema de transmisión de conocimiento, pilar fundamental para las diferentes actividades e industrias de un país en la era de la información y el conocimiento.

Y todo este conjunto de elementos digitales (ordenadores, programas e Internet) conforman un nuevo modo de trabajar, un nuevo modo de crear valor, y en definitiva, una nueva economía que la pondremos el apellido de digital. Y en esta economía, se produce una independencia de lo material en beneficio de lo inmaterial (del producto físico a la información), lo que ha llevado que muchos modelos de negocio se transformen de producto a servicio. Algunos ya lo llaman la economía de la experiencia o la economía del propósito (el Homo Sapiens es resultadista, necesita consecuencias y resultados de las acciones que lleva a cabo).

Muchas empresas afronten una reingeniería de procesos (la venta ya no se hace igual, la logística tampoco, la producción se apoya en muchos servicios digitales, etc.). Y esta transformación digital, es la que exige que las personas debamos adquirir o desarrollar nuevas competencias o habilidades digitales. La introducción de estas tecnologías digitales en el mercado de trabajo ha provocado que se exijan nuevas aptitudes, las que permitan explotar al máximo la productividad que estas tecnologías digitales ofrecen a los procesos dentro de las empresas. Ahora se demandan una serie de competencias específicas para este cambio técnológico, que en este paper maravillosamente explica David Card.

Y todo esto es algo que nos toca muy de cerca a los que tenemos responsabilidades formativas. Hoy en día, ya no basta con enseñar y aprender dominios de conocimiento, sino que lo que realmente tenemos que aportar algo diferencial (ese conocimiento de materias está  más accesible que nunca en Internet) es a saber aplicar ese conocimiento a situaciones del día a día personal y profesional de la persona. Y a esto, lo podemos llamar competencias o habilidades no rutinarias o abstractas, y en las cuales, las máquinas y robots de momento no podrán sustituirnos.

Y digo esto último porque en el eterno debate de robots. vs. humanos, tenemos que darnos cuenta que las máquinas, sí, hacen muchas cosas, pero solo aquellas que se pueden programar/predecir, que son repetitivas. Es decir, hacer la contabilidad en un marco de reglas cerradas (un Excel), las máquinas nos superan. En desplazar una mercancía de un punto X a un punto Y, los robots lo hacen mejor que nosotros porque no se cansan “ni tienen otra cosa que hacer“. En leer una Base de Datos para encontrar un dato nos ganan, porque nos evita tener que dedicar horas y horas a leer hasta encontrar un dato.

Sin embargo, siguen quedando muchas tareas que exigen competencias que sí nos tiene que preocupar desarrollar para no quedarnos atrás en la carrera entre la educación y la tecnología (por cierto, uno de los mejores libros que he leído últimamente). Es obvio que necesitamos un capital cognitivo (conocimiento de las materias) pero también una serie de competencias no cognitivas, tan o más importantes que la anterior, como son la comunicación interpersonal, la creatividad, el trabajo en equipo, la resolución de problemas o la gestión del tiempo, entre otras.

Estas habilidades son eminentemente humanas todavía. Los ordenadores todavía no son capaces de autoprogramarse, por lo que todavía no son capaces de intuir cómo poder comunicarse eficientemente con otras personas, como crear ideas de cero (¡creatividad!), cómo adaptarse a las diferentes personalidades de las personas o cómo resolver problemas que requieren de esos momentos eureka. Los ordenadores siguen siendo dependientes de nuestra habilidad para decirles cómo deben comportarse, que no se nos olvide.

Elementos como la identidad (somos los que compartimos), la propiedad (de los productos a los servicios), la pertenencia (nos gusta pertenecer a grupos sociales en sitios de Internet) o la participación (soy de dónde participo en esta aldea global llamada Internet) han cambiado. Nuestros jóvenes estudiantes se están educando dentro de esta cultura de la participación, que en este informe del MIT enfatizan como clave para entender las competencias que están desarrollando, muy valoradas para su futuro profesional (como son el paralelismo, la capacidad relacional, la negociación, la inteligencia colectiva, etc.).

Todo esto es especialmente importante en España, con un capital humano tan castigado y destruido por una burbuja inmobiliaria, y con un mercado laboral con una legislación tan dañina para la formación de un equipo sólido y de futuro. Esto nos debiera preocupar a todos para nuestra empleabilidad en estos años digitales que nos esperan. En una siguiente entrada, comentaré cuáles son las profesiones más o menos amenazadas por esta oleada tecnológica, y cuáles son las competencias o profesiones que mejor competitividad personal y profesional nos darán en los próximos años.

Publicado en Ciencia, Cultura, Deusto, Educación, Historia, Jóvenes, RRHH, Responsabilidad Social Corporativa | 1 comentario

La ciencia en España, los políticos y las inversiones que pudiéramos recibir

Leía esta mañana en el desayuno esta columna de opinión de César Molinas sobre el CSIC y la clase política. De entre las cosas más llamativas,  y sobre las que quería a continuación soltar alguna pincelada adicional, destaca:

[...] el discurso político quedaría en exclusiva en manos de aquellos que no ven ninguna relación causal entre la ciencia de hoy y la riqueza de mañana y que, por tanto, esperan que la futura prosperidad de España se base en proyectos tipo Eurovegas o en alfombrar con líneas de AVE la práctica totalidad del territorio nacional. [...]

Me ha llamado la atención porque si bien no con las mismas palabras, es algo que suelo comentar en los diferentes foros donde nos da por hablar de estas cuestiones. Voy a dejar de lado lo obvio y muy repetido: sin inversión en ciencia y tecnología, mal futuro nos espera. Ni siquiera sé por dónde empezar a enlazar para demostrarlo, así que lo consideraremos como un axioma.

Y esto nos lleva a preguntarnos, ¿por qué entonces nuestros representantes políticos recortan por aquí y por allá sin mayor reparo? Bueno, pues coincidiendo con la opinión de Molinas, mi hipótesis es porque quizás ni siquiera sepan qué beneficios tiene. Quizás tampoco sepan mucho de en qué consiste, a tenor del número de doctores que hay en el gobierno actual (2, García-Margallo y Montoro, no dejando de ser curioso lo de éste último, que junto con Wert, son dos de los principales responsables de este atropello a nuestro futuro).

En el marco internacional y globalizado actual, España debiera apostar por la ciencia y tecnología como factor clave de competitividad. No podemos aspirar a competir en el mundo apostando por la competitividad en costes. Tiene que ser el conocimiento. Ese movimiento por la reindustrialización de Europa de la que han hablado Merkel y Cameron en numerosas ocasiones, por la apuesta por poner barreras de salida a los clientes en base a una gran experiencia y un gran producto basado en el conocimiento, no es compatible con los recortes en I+D+i de nuestros representantes.

No soy yo, precisamente, uno de los que valora el conocimiento solamente en términos monetarios. Para mi el progreso científico, y la cultura que de su instauración se deriva, dota a los ciudadanos de un sentimiento de libertad y de una capacidad de pensamiento crítico que tanto necesitamos en una época en la que los sesgos de selección en las noticias de los medios, el anumerismo, las falacias de comparación, la demagogia y las noticias tendenciosas están a la orden del día.

Es más, en ese mundo internacional y competitivo al que me refería, entender sus fenómenos complejos, las relaciones entre los subsistemas económicos, sociales y culturales, así como los resultados de las acciones que emprendemos me resulta especialmente crítico. Aplicar a todo ello el método científico, el rigor en el análisis de lo que leemos, hacerse nuevas preguntas (siempre digo que el día que me quede sin preguntas, me quedo sin trabajo), capacidad de interpretar las novedades a las que tenemos que enfrentamos en un plano no solo tecnológico, sino de valores (¿el coche de Google qué efectos morales persigue? ¿tienen las impresoras 3D algún problema en términos éticos?), etc., son competencias esenciales para destacar como sociedad.

El propio hecho de que la ciencia no está bien pagada es fiel reflejo de dónde está la oportunidad económica de un país. Aún a pesar de que existen numerosos informes de la OCDE en los cuales se señala que de los tres factores que más afectan al crecimiento económico de un país, la inversión en conocimiento es uno de ellos (los otros dos son el grado de apertura comercial -en esto parece que no vamos mal- y la presencia de inmigrantes).

Sin embargo, algo ocurre en el entramado político y económico para que no se entienda todo esto que estamos contando. La buena noticia es que la sociedad (al menos la Vasca) parece que cada vez es más consciente de ello. Sin embargo, el CSIC (el 20% de la producción científica de España) al borde de la quiebra. Ningún político se ha pronunciado sobre ello.

Quizás es que confíen en seguir con un modelo basado en tener como presidente de la patronal de empresas CEOE a un señor que robó en el caso Marsans y ocultó patrimonio para no pagar a sus acreedores, la familia del presidente de unos principales bancos tiene sobre unos 2.000 millones de € en Suiza, su número 2 es imputado, condenado e indultado, presidentes de cajas de ahorro que inflan precios de compra para su enriquecimiento particular o colectivo que luego quedan en libertad, presidentes de Diputaciones que la suerte les sonríe a pesar de dejar de herencia aeropuertos vacíos y esculturas a lo Lenin y Mao, miembros de la familia real de España presuntamente empresarios filantrópicos que acaban siendo de todo menos eso, el presidente del Tribunal Supremo y el CPGJ se gastaba dinero de todos los Españoles para sus actividades de fin de semana, etc. Prefiero no seguir.

Que la herencia del Franquismo y su corporativismo empresarial (bueno, intervencionismo en todos los planos), instaurado a través de un INI que monopolizaba toda la iniciativa privada, debería haber quedado atrás, todos queremos creerlo. Otra cosa es que sea cierto. Los sistemas de monitorización de boletines oficiales por parte de las empresas es un proceso habitual. Mala señal. Las reuniones periódicas con administraciones públicas, es otra cosa habitual en las empresas. Mala señal.

De estas cosas y más, he hablado con inversores en España. Sin ir más lejos, en los últimos 3 meses, que he visitado New York y Moscú, tuve la oportunidad de tener varias reuniones con empresas y personas con intereses económicos en España. Y como siempre me preguntan por “el estado de España”, suelo aprovechar a preguntar su visión también, para hacer un poco de “experimentación de campo”. Y además de los comentarios conocidos (quizás no ayude nuestra denostada marca España en el exterior), me llamó la atención un comentario que me hizo un fondo de inversión en NYC: “Invertir en España es muy peligroso por la inestabilidad jurídica. No hay sector en el que no haya cambios cuando llega un nuevo gobierno“. Quizás lo de los gobiernos en coalición y los pactos de estado, es algo que se debiera empezar a sondear también.

Quizás esté siendo muy crítico hoy para lo que acostumbro (aplico un sesgo de selección a los temas que trato porque me parece que otros lo hacen bastante mejor que yo, y porque hablando de corrupción y crisis todo el rato poco vamos a arreglar). Pero al menos, me quedo tranquilo de poder rescatar algún día este texto, y acordarme que España cambió, que tomó otro rumbo, y que por fin, fomentamos el pensamiento crítico de nuestra Sociedad. Algún día. Sean felices.

Publicado en Ciencia, Cosas que [sólo] pasan en España, Crisis, Cultura, Deusto, EEUU, Economía, Educación, Emprendizaje, Historia, Innovación, Jóvenes, Medio Ambiente, Pobreza, Política, Responsabilidad Social Corporativa, UD, Universidad, Unión Europea | 4 comentarios

CuVitt: Más que un currículum

Ante las dificultades económicas que estamos afrontando en España, uno de los temas más recurrentes en las conversaciones profesionales pasan por el currículum. ¿Cómo se elabora uno? ¿Cuáles deben ser los aspectos de uno mismo a destacar? ¿Cuál es el modelo a seguir? A mí, personalmente, me sucede en muchas ocasiones en la universidad. Se acercan los alumnos a que les ayude a elaborar su CV.

Son numerosos los artículos que se pueden encontrar en la red hablando sobre la flexibilización del trabajo, la reducción de los tiempos de trabajo en una misma empresa, los saltos que tendremos que afrontar, etc. En algunas de las charlas que he dado sobre la Gestión Profesional en la “era del 2.0″, he hablado sobre la importancia que tiene el Personal Branding, y el posicionar las virtudes y habilidades de uno en la red. Máxime, cuando está cada vez más en decadencia el uso del CV de toda la vida en pdf.

En este marco, acaba de lanzarse CuVitt, que nos permite elaborar nuestro currículum inteligente. Es más que un currículum, un servicio que nos permitirá destacar nuestras cualidades y habilidades personales, tan alineadas con el modelo educativo basado en el desarrollo de competencias que trabajamos en el marco de las universidades del Espacio Europeo de Educación Superior. Aquí es donde encuentro un primer punto muy destacado de CuVitt.

La idea es sencilla: entráis en CuVitt, elaboráis vuestro currículum, Cuvitt lo analiza, y te ofrecerá más de 20 indicadores y 30 tipologías, de manera que puedas posicionarte en el mercado laboral a través de unas excelentes infografías. Atrás se queda así el redactar nuestro currículum pensando en la formación que podemos incluir, la experiencia que tenemos en los sectores que vamos a desarrollar y las actitudes y aptitudes que nos podrán beneficiar ante una oferta de trabajo.

En este modelo de elaboración de CV, la dificultad principal reside en cómo conjugar toda esta información, cómo redactarla y cómo expresarla para conseguir conformar un currículum atractivo y que llame la atención al personal especializado en recursos humanos que hará el proceso de selección del empleo deseado. CuVitt hará ese trabajo por nosotros, de forma que conseguimos un currículum atractivo y totalmente diferente a los ya existentes. Aquí os dejo cómo quedaría nuestro Currículum CuVitt:

Esto es un CuVitt

Esto es un CuVitt

Así que os animo a entrar en su página web, y de forma gratuita, registraros y construir vuestro CuVitt, a través de un proceso exhaustivo que refleja tanto la información académica y profesional de vosotros, así como un completo análisis psicológico que analizará diferentes aptitudes, motivaciones y carácter de vuestra persona, características que todos sabemos que influyen en nuestro perfil profesional pero muchas veces no sabemos si plasmarlo o no, y cómo hacerlo.

Una vez finaliza el proceso de información, CuVitt te facilita una interpretación completa de tu perfil personal y profesional y te ofrece tu CuVitt en base a tres dimensiones:

  1. Perfil de Talento
  2. Perfil de Expectativas
  3. Perfil de Trayectoria

En este momento CuVitt te ofrece también un espacio donde conectan ofertas de trabajo y currículums CuVitt para aquellos interesados en encontrar un trabajo y para aquellas empresas en proceso de selección de personal. Puedes conocer impresiones y noticias relacionadas con el sector del mercado laboral accediendo a los perfiles de las redes sociales de CuVitt. Puedes acceder a Facebook y a Twitter, mantenerte informado o consultar cualquier duda que te surja.

No esperes más para comenzar a promocionar tu marca personal de una manera diferente y poder encontrar así el empleo que te mereces. Con la presentación dinámica que os adjunto a continuación, podréis saber más de CuVitt y comenzar vuestro registro.

Publicado en Ciencia, Cultura, Deusto, Economía, Emprendizaje, Innovación, Jóvenes, RRHH, Responsabilidad Social Corporativa, Tecnología | Deja un comentario

Oda a la Informática (Parte 1 de 3)

Estoy realmente preocupado por la tendencia que está siguiendo en los últimos años la carrera de Ingeniería Informática. Lo vivo de cerca en Deusto, pero de hablar con colegas en otras universidades, creo que la preocupación la podemos hacer extensible al resto. Lo mismo me ocurre cuando hablo con mis colegas empresarios del sector. Falta capital humano con conocimientos de las destrezas informáticas que tradicionalmente se han venido empleando.

Por obvio que pudiera parecer la enorme oportunidad que abre la informática, durante las últimas dos décadas ha disminuido el número de jóvenes que desean cursar estudios de ciencias e ingenierías. Los jóvenes están interesados en las aplicaciones, en las nuevas tecnologías, pero interesa poco convertirse en productor de las mismas. Interesa poco dedicarse profesionalmente a la investigación. De este modo, pocos finalmente optan por las carreras STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics). Esto ha sido señalado en reiteradas ocasiones por el informe ROSE (Relevance on Science on Education)1, así como un estudio a los jóvenes vascos de la ciencia y la tecnología (realizado por la Fundación Elhuyar).

En contraste con esa tendencia, ha aumentado el interés por estudios de salud, de comunicación y de educación. Los jóvenes se han inclinado en mayor medida por estudios que preparan para comunicar, atender, cuidar, enseñar a personas. Un interés grande por lo humano, y menor interés por lo que genera prosperidad económica. Curiosamente, los únicos años en que ha repuntado el interés por estudiar ciencia y tecnología han sido los que han seguido a periodos de crisis económicas. Ocurrió a mediados de la década de los 90, y vuelve a ocurrir a partir de 2010.

¿Cuánto nos debe preocupar todo lo anterior? A mí, personalmente, bastante. Pongamos un ejemplo en términos comparativos, por odioso que sea. China, donde la ingeniería tiene una mejor posición laboral y despierta mayor interés (algo, por cierto, general para las sociedades menos desarrolladas). En España, graduamos al año 3.350 ingenieros. En China 400.000, recibiendo más de 9.000.000 de peticiones de ingreso. Sí, ya sé que hay unos cuantos Chinos más, pero, ¿y esta enorme diferencia? Partamos de la base que el centro de gravedad de la fábrica mundial está en China e India (simplificando todo lo simplificable). Antes se hacía solo con intensidad de MOD, pero ahora también se desplaza el conocimiento. ¿Qué podemos hacer en Occidente? Más valor añadido, a través de más conocimiento. Sin embargo, ¿cómo podemos hacer esto en España donde nunca hemos tenido una base tecnológica sólida? ¿Cómo podemos hacerlo sin interés por las carreras STEM?

Por ello, en esta serie de entradas, quiero tratar el tema con todo detalle y cariño que merece. Lo haré desde todas las ópticas, tanto la académica y la “industrial”/empresarial, las dos que más de cerca conozco. Y lo haré como Ingeniero Informático y Doctorando en Informática y Telecomunicaciones, en pleno proceso de escritura de la tesis (Mobile Learning). Con ello, quiero dejar clara mi pasión desde el principio por esta profesión.

Los orígenes

Desde aquellos años 30 en los que un grupo de matemáticos y lógicos (Turing, Gödel y Church) lanzaron el campo teórico que hoy llamamos Ciencias de la Computación (Computer Science) a las gafas de Google, sus Cards y Google Now, han pasado más de 80 años. Por medio, los años 50-60, cuando nace la industria asociada, que permite llevar a más lugares que grandes laboratorios los ordenadores. Años, en los que a unos cuantos, nos ha despertado interés la informática.

Muchas veces me preguntan cuándo y dónde nace mi afición por la informática. Desde bien pequeño me gustó el ajedrez. Allá por 1996, IBM construye una máquina que fue capaz de ganar a mi ídolo entre ídolos, Kasparov. Un hecho histórico, que supone un lanzamiento de nuevas arquitecturas de construcción ordenadores (especialmente, el paralelismo). Cuando aquello, me llamaba la atención cómo un “artefacto” podía haber sido capaz de derrotar al cerebro que tanto idolatraba. Fascinante.

Lo mismo me ocurrió años más tarde con los juegos de pregunta-respuesta de “cultura general” que tanto me han gustado. El 2011, IBM construye Watson, que gana a los campeones del mundo de Jeopardy. De nuevo, otro desafío enorme. Un sistema, que es capaz de procesar el lenguaje humano (ambigüedades, chistes, ironías, segundos significados, etc.). Una máquina que lee 1.000.000 libros, y sintetiza una respuesta sobre la cantidad de información que extrae de los mismos. Entiende la semántica de las palabras, y trata de adivinar la respuesta en 2 o 3 segundos. 2.000 procesadores corriendo en paralelo, y muchos algoritmos, más de 2.000, para intentar entender la semántica. Fascinante.

Y lo mismo me está ocurriendo hoy en día. Se empieza a hablar de la informática cognitiva: de programar a aprender. Es decir, poco menos que “fabricar criaturas” que aprendan por si solas. Un campo en ciernes. Como los niños. Una máquina, que va mejorando con el tiempo. Y así evitar programar todas las variantes del lenguaje humano. ¿Se llegará a la singularidad tecnológica? Fascinante.

Así, visualizo desde los años 50-60, cuando podemos decir que nace la industria de los ordenadores, tres grandes eras:

  1. Era centralizada: sistemas que automatizan trabajos administrativos. Apenas (o ningún) valor intelectual. Se mecanizan ciertos procesos, que se hacen más eficientes.
  2. Era del PC: cliente-servidor. Orndeador personal, ya no solo es una herramienta de ciertos procesos, sino  que pasa al trabajo personal para hacerlo más productivo.
  3. Era de Internet: interconectar, que ha desarrollado gran parte de la economía global. La infraestructura actual.

Muchos, hoy en día hablan ya de la 4ª era, la era de la inteligencia, donde hablamos ya de ordenadores que nos ayudan a decidir. Todo es inteligente: las Smart Cities, las Smart Grids, las Smart Houses, los Smart Cars, etc. De ahí el peso que han cogido en los últimos tiempos los Sistemas de Soporte a las Decisiones (DSS, o Decision Support Systems). Así, se habla de la tecnología digital imbricada en las decisiones informadas de contenidos, decisiones más inteligentes en cuanto a los problemas que son capaces de resolver.

Y aquí es donde creo que tenemos que dar algunas vueltas sobre el futuro de nuestra profesión de Informática. Si España quiere apostar por la Era del Conocimiento, la Informática no puede serle esquiva. Si creemos que la automatización del procesamiento de información puede aumentar la “inteligencia” y el servicio que nos prestan determinados objetos, habilitando así una Internet of Things, necesitamos Informáticos.

Así que en la 2ª y 3ª parte de esta serie de artículos, trataré la vinculación entre la Informática y la Universidad y la Informática y la empresa, respectivamente.

(Continuará…)

Publicado en Ciencia, Cosas que [sólo] pasan en España, Cultura, Deusto, EEUU, Economía, Educación, Emprendizaje, Informática, Jóvenes, Política, Responsabilidad Social Corporativa | 4 comentarios

Estimado/a lehendakari: menos política industrial y más industria sin política (Segunda parte)

[Continuación del artículo anterior]

Quería esperar a que hubieran pasado las elecciones (que no es lo mismo que tener ya lehendakari), para dirigirme a usted, estimado/a lehendakari, con más confianza. Como en el artículo anterior solo te hablé de problemas, y no tiendo a hacerlo, en éste quería hablarte de posibles soluciones. No consideres, si te parece, alternativa alguna de las que proponga, pero cuando menos, que no se diga que no lo he intentado :-)

Como decíamos, el País Vasco ha tenido casos de éxito en políticas industriales. Hace unos años, existía una necesidad de formación en materia de informática. Nace, así, e lprograma IMI. Esto permite consolidar las bases de conocimiento en TICs que disfruta hoy el País Vasco. Cuando aquello, las empresas por sí solas no pudieron introducir las TIC. Salvando muchíiiiiiiiiiiiisimo la distancias, algo parecido a lo que pasó en EEUU con Bell Labs.

Un ejemplo de cómo hace falta una correa de transmisión colectiva apuntando a una dirección específica. Sin embargo, también coinciden muchos otros factores, por lo que la relación causal no es tan clara. Son importantes los valores culturales y personales. Una de las preguntas que me hicieron el otro día en el Congreso Mundial de Competitividad TCI 2012 al calor de mi exposición sobre la transformación de Bilbao, fue el por qué el País Vasco goza de una cultura tan emprendedora. Difícil respuesta, pese a que le hablé de diferentes anécdotas de manera deslabazada, avisándole de antemano que no era una tesis doctoral lo que le exponía (los primeros marineros, las expediciones balleneras de la Edad Media, la cultura de honor, las terrazas de los montes para las cosechas, etc.).

Así, se puede decir, que el entremado social para la creación de un tejido industrial fuerte no se puede improvisar ni crear. Todo depende del esquema de incentivos del sector publico y privado. Las aventuras o emprendimientos en el sector público no permite una corrección de errores automática, como sí ocurre en el privado con las quiebras. El el público requiere una reconsideración de la gestión bastante improbable de ocurrir en ocasiones (¿dimisiones? ¿responsabilidades?).

Otro problema que veo es por qué el ámbito público debe intervenir (y encima con la financiación de todos, incluidos contra los que pudiera competir) en sectores donde la iniciativa privada pudiera actuar. Entrar en sectores donde las barreras de entrada son altas, de acuerdo, pero dedicarse a hacer la competencia al sector privado, no.

Soluciones

Y como lo fácil es quejarse, y no aportar soluciones, dejaré de quejarme para lanzar, primero unas propuestas, y después mi tiempo a su disposición por si mis ideas sueltas y deslabazadas algún día pudiéramos compartirlas en algún foro de reflexión con otros, que como yo, se dejan la piel en esto del emprendimiento.

Otorgar subvenciones a la innovación tiene sentido. Así lo demuestra este paper de Bloom, Schankerman y Van Reenen (2010) que expone cómo el retorno social de una innovación es aproximadamente al doble del beneficio privado. Está claro que apostar por la innovación (emprendimiento puesto en marcha), nos beneficia a todos, no a unos pocos.

Después de todo lo que llevo expuesto, creo haber manifestado ya mi posición sobre la política industrial. Yo prefiero más industria, pero sin política, o por lo menos, que esta sea residual. ¿Par aqué casos? Cuando el beneficio de la industria que se pone en marcha no solo revierta en el bolsillo del empresario en cuestión, sino también en el bolsillo del resto de la sociedad. Ejemplos: energías renovables o biocarburantes.

Y lo contrario cuando la externalidad es negativa: dejar hacer. Si un tal Adelson quiere montar un Casino, que lo monte, pero no a expensas de lo que la sociedad Española quiere. No hay ninguna externalidad positiva en ese proyecto.

¿Y quién determina si hay externalidad positiva o no? Bueno, interesante pregunta. Un liberal diría que el Estado no tiene mejor información que el mercado (el más sabio de todos) para discernir qué inversión es más beneficiosa para la Sociedad en su conjunto. Así, sugieren evitar apoyar unas inversiones sobre otras.

Pero esto no es tan fácil como para que sea blanco o negro, hay escala de grises, así que sugiero una serie de acciones sí que se podrían tomar, porque, como ya digo, me siento deudor de soluciones ante todos los problemas que he planteado:

  • Desarrollar una visión integradora de la iniciativa empresarial que tenga alto crecimiento: lo que suelo llamar el efecto Skype en Tallinn. Por definición, sólo unos pocos pueden ser extraordinariamente exitosos, por lo que la clave está en atraer a esas élites y talento humano que puedan hacer prosperar una ciudad. Es un poco lo que trataba el TCI: how to attract talent for the competitiveness of the city (cómo atraer talento para incrementar la competitividad de tu ciudad). En 1997, el 97% de los Estonios disponían ya de Internet. Hoy, 2012, prácticamente toda la Administración Pública de Estonia es electrónica, y las startups de Internet florecen como churros. Es decir: no se beneficia directamente una industria, sino algo trasversal a todas: Internet.
  • No todo es ayudar a las PYMEs: deberían reconsiderar la idea de ayudar mediante subvenciones o ventajas fiscales simplemente por ser PYMES. La literatura así lo manifiesta, mirad aquí.
  • Use mejores procesos, no las mejores prácticas: hacer plataforma políticas, no programas políticos industriales. Ser facilitadores de la inspiración, la creatividad, no controlarla.
  • Eliminar los obstáculos a la creación y crecimiento de estas empresas: es absolutamente inviable que montar una bodega en Cádiz (ya sé que esto queda lejos de la CAPV, pero es un ejemplo) lleve 3 años de  gestiones, 10.000 € en licencias (por adelantado, ex-post quizás tenga más sentido), trámites con más de 30 funcionarios de 11 departamentos de 4 Administraciones Públicas, etc.
  • Definir principios, no solo clusters: casualidad la semana pasada presenté un paper en el Congreso Mundial de Competitividad TCI 2012, donde Porter tuvo su participación también. Habló de de lo siempre: clusters para incrementar la competitividad. Chapeau, as always. Sin embargo, también es necesario definir (no simplemente citar) principios como la innovación, la creatividad, el diseño, la sostenibilidad, la experimentación, el espíritu empresarial, la inclusión (no la extracción), etc. Principios para infundir en la conciencia colectiva de la ciudad. Si se da prioridad a sectores específicos en clusters exclusivamente, se corre el riesgo de no incentivar a los empresarios a investigar dónde debe buscar oportunidades.
  • Invertir tiempo, no dinero: para mi la mejor divisa a invertir en ayudas es dar tiempo de mentoring a un emprendedor, divulgación de mejores casos, etc. Dejemos de estar exclusivamente centrados en ayudas pecuniarias.
  • Pelear por atraer talento, no solo el capital: aunque los empresarios siempre se quejan de la dificultad de la recaudación de dinero, el talento es la batalla más importante a ganar. El dinero sigue al talento. Hacer de tu ciudad un lugar increíble para los empresarios más talentosos, innovadores y creativo, y que así puedan venir a buscar su futuro, para vivir, trabajar y disfrutar de su vida (es decir, todos los contextos de una familia). Montar tiendas de café, ámbitos culturales, bares nocturnos, museos, carriles para bicicletas, un sistema de alquiler de bicicletas, etc. Todo ello. Bilbao tiene ya todo ello. No nos extrañemos luego de cómo nos va.

En definitiva, queda mucho por mejorar todavía, pero desde luego que partimos de una situación favorable; mejorémosla, que la mejora continua es un proceso que define a las organizaciones excelentes, y Euskadi no puede ser esquivo a ello.

Publicado en Cosas que [sólo] pasan en España, Crisis, Cultura, Economía, Educación, Emprendizaje, Historia, Innovación, País Vasco, Política, Tecnología | Deja un comentario

Algunos datos sobre los políticos y los partidos políticos en España

Una buena amiga me ha pedido que la eche un cable para un proyecto que tiene que hacer sobre los partidos políticos y los políticos en España. Básicamente me pedía ayuda, porque encontrar fuentes fiables (objetivas, imparciales) sobre todo ello es un poco complejo habida cuenta de la demagogia que rodea este mundo. Así que yo soy un auténtico esclavo de los datos y de la obtención de conclusiones objetivas de los mismos, voy a ver si puedo ayudarla.

Vaya por delante, y espero que en este artículo quede claro, lo realmente caro (o barato, según se mire), no son los políticos, sino las políticas (lo que ellos deciden destinar a Educación, Seguridad, Pensiones, Sanidad, etc.). Como tenía ganas de escribir sobre todo esto desde hace tiempo, pues qué mejor que darle el trabajo hecho a través de un post que pueda leer más gente, no solo ella.

Como sabéis, yo agradezco mucho la labor que hacen los políticos. Tenemos la idea, quizás por lo que nos transmiten los medios de comunicación, que son gente que simplemente viven cara al exterior. Pero también tiene mucho trabajo de despacho, y su discreción en ello, y trabajo detrás de las puertas en trabajos harto complejos, y no delante de las cámaras, es lo que me parece realmente admirable.

Al grano. Vamos a descomponer este pequeño análisis descriptivo en, primero, los políticos y todas sus beneficios (sean salariales o no), y, posteriormente, los partidos políticos.

Los políticos

Aquí hablaremos de flujos: es decir, lo que ganan los políticos. No hablaremos de stocks (el patrimonio que puedan tener). Para consultar patrimonios, tenéis las webs del Congreso y el Senado, donde se puede ver el patrimonio de sus diputados y senadores.

A continuación podéis observar los sueldos de los cargos políticos que hay en España. En número, entre 75.000 y 80.000, lejos de esos supuestos 445.568 políticos que circuló como la polvora por las Redes Sociales. Podría resumirse en:

  • 8.112 alcaldes
  • 65.896 concejales (la mayoría, que ni siquiera cobra)
  • 1.206 parlamentarios autonómicos
  • 1.031 diputados provinciales
  • 650 diputados y senadores
  • 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares
  • 13 consejeros del Valle de Arán

Mirando simplemente los sueldos de los líderes:

  • Francia: $346.000
  • Reino Unido: $384.000
  • Alemania: $391.000
  • EEUU: $494.000

Demos los datos según los Presupuestos Generales del Estado para 2013 para el caso de España. El salario del Presidente Rajoy será de 78.185 €/año. Los ministros podrán cobrar 68.981 €/año. Además, los complementos dependerá si son diputados o tienen otros cargos, además de las pagas extras.

El sueldo de los diputados y senadores, se descompone:

  • Sueldo base: 2.813 €/mes
  • Complementos y dietas: 1.823 €, en caso de no pertenecer a Madrid, y unos 870 € en caso de ser por Madrid.
  • Además, cobran 150 euros/día si salen al extranjero, y 120 si viajan dentro de España

En dichos Presupuestos, también se habla de reducir a los ex presidentes su sueldo desde los 79.000 €/año a los 74.580 €/año. También se reducen los presupuestos de la Casa Real. De los 8,43 millones de euros de 2011 a 8,26 millones de euros en 2012. El Rey Don Juan Carlos  percibirá 175.622 €/año.Más datos, para otros cargos políticos y públicos, aquí.

¿Bajar el sueldo a los políticos? Si ahora mismo es ciertamente difícil que los mejores puedan ir al sector público (cuestión de incentivos y el coste de oportunidad frente al sector privado), si se bajan más los sueldos de los cargos públicos, ya os imaginaréis quién podrá llegar a ser nuestros representantes líderes.

Es más, esto dificulta también movilidad social: que los menos pudientes también puedan llegar algún día a ser representantes políticos, un sesgo que a mí personalmente me preocupa bastante. Aún más, ¿luego nos quejamos del solapamiento de cargos de los políticos o del mapa de corrupción en España?

Volviendo a los beneficios que tienen los políticos, y por listarlos y dejarlo estructurado para el trabajo:

  • La retención de las nóminas de diputados y senadores es sólo del 4,5% (lejos de las retenciones que se practican a las percepciones en conceptos de trabajo a cualquier otro trabajador)
  • Derecho a pensiones vitalicias de unos 74.000 € (un ciudadano Español tiene una pensión máxima de 32.000 euros/año).
  • Un diputado o senador tiene que estar 7 años en el cargo para optar a la pensión máxima (un trabajador autónomo o por cuenta ajena necesita 35 años cotizados, o más… veremos próximamente).
  • Estas pensiones no son incompatibles con otros sueldos de la Administración o con otras actividades económicas.
  • Los ex-ministros mantienen durante dos años una pensión por cese de 58.000 euros/año (unas seis veces la pensión media española para dar idea de la magnitud, sin calificar esta de alta, media o baja)
  • Los diputados pueden utilizar aviones, trenes o barcos. Disponen de 5.000.000 de € al año para viajes.

Todos estos sueldos y beneficios totalizan unos 720 millones de euros/año.

Los partidos políticos

Los Presupuestos Generales del Estado de 2013, en concepto de financiación de los partidos políticos, se reducirá en un 50%: de 113,7 millones de € de 2012 a 66,2 millones en 2013 (no está previsto ningún proceso electoral ese año). Este dinero se reparte en función de representación política, por lo que es entendible que la situación dentro de la organización del PSOE estará sufriendo una grave crisis, frente a lo que esté disfrutando ahora mismo el PP.

Los partidos están endeudados con entidades financieros por valor superior a los 220 millones de €. Esto, además de preocupante, ha llevado a que el Banco de España haya calculado que hasta 300 millones de € desde la transición hayan sido condonados. Limitar las donaciones y las condonaciones de deuda y elevar las sanciones por el incumplimiento de la Ley de financiación de partidos es objetivo de reforma próximo. Los bancos no podrán perdonar a los partidos políticos más de 100.000 €. En el siguiente enlace, podéis ver la gráfica interactiva de la imagen que abajo os adjunto sobre las deudas de los partidos políticos con las antiguas cajas (su instrumento de financiación preferido por cuestiones que os podéis imaginar).

Deudas de los partidos políticos con las cajas (Fuente: http://graficos.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/servicios-bancarios/deudas-de-los-partidos-politicos-con-las-cajas_I6jx38ZO5WL0y8ykQavRv1/)

Deudas de los partidos políticos con las cajas (Fuente: http://graficos.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/servicios-bancarios/deudas-de-los-partidos-politicos-con-las-cajas_I6jx38ZO5WL0y8ykQavRv1/)

La otra vía de financiación son las cuotas de los afiliados. Y aquí también, se nota la crisis del PSOE frente al PP. En este sentido, el PP sigue siendo el partido político con más afiliados de España y uno de los más potentes de Europa, con algo más de 800.000. Por contra, el PSOE, a fecha de cierre de censo para la celebración del 38º Congreso, es de 623.455 afiliados/as de los cuales 216.952 (34,8 %) son militantes cotizantes y 405.762 (65,08 %) son simpatizantes. En Izquierda Unida, se ronda los 55.000.

Publicado en Cosas que [sólo] pasan en España, Crisis, Cultura, Economía, Historia, Jóvenes, Pobreza, Política, Responsabilidad Social Corporativa, Unión Europea | 3 comentarios

Estimado/a lehendakari: menos política industrial y más industria sin política (Primera Parte)

Estimado/a lehendakari,

con motivo de las próximas elecciones a la lehendakaritza, quería trasladarte unas reflexiones que llevan rondando mi cabeza unos meses/años. Elijo este formato de “carta abierta” a través de este humilde blog porque es la forma más fácil de compartir mis impresiones con otros también, no solo con usted. Quiero hablar contigo de política industrial, entendiendo por ello el concepto que desde el Estado (Euskadi en este caso) seleccionáis unas inversiones concretas y les otorgáis unos privilegios especiales que no se da al resto.

Habláis mucho los lehendakaris -los políticos en general- de política industrial. Y en cierto modo, os entiendo. El País Vasco ha protagonizado un proceso de profunda transformación de su tejido productivo, económico y social, siendo hoy en día una región realmente competitiva en un nuevo entorno de ámbito global e internacional. La reestructuración industrial de las últimas décadas ha sido espectacular.

La última gran crisis que vivimos (80-90), no fue financiera como la actual, sino de índole industrial, lo cual habla mucho sobre nuestra resiliencia, y nuestra adaptación al cambio. Hemos transformado nuestra sociedad, nuestro tejido industrial, de una ciudad-comunidad industrial taylorista, a una ciudad postmoderna de servicios, con gran atractivo cultural. Seguramente mucho se deba a lo que en UBM llamamos el efecto Guggenheim. No lo sé.

Pero ciertamente, tras ese proceso de transformación todas las conversaciones e ideas que estáis manejando, vosotros, los candidatos, acerca de política industrial me un poco de miedo. Cuando os oigo decir que “Euskadi necesita una Política Industrial de verdad”, ciertamente, no acabo a aterrizar las ideas; me parece un poco abstractas. Habláis de una política industrial adecuada a nuestro Siglo, donde palabras como “conocimiento”, “investigación”, “innovación”, son usadas recurrentemente.

Todo esto me parecen abstracciones propias del arte rupestre. No entiendo qué queréis decir. Habláis del qué, y no del cómo, y éste es precisamente el miedo que tengo. En política industrial, el problema suele ser el instrumento, no es la de si se debe aplicar, sino cómo. Vale, está claro que hay que ayudar al emprendedor, hay que ayudar a la nueva empresa. Pero, ¿cómo lo tenéis pensado hacer?

Si habláis de política industrial vertical (un determinado sector), quisiera advertirle que esta solo ha funcionado en condiciones muy concretas, no extrapolables ni generalizables. A nivel país, se conocen los casos de Corea del Sur, China y las manufacturas, Chile y sus uvas, salmones y silvicultura, EEUU y el comienzo de Silicon Valley, los viajes al espacio, el actual programa energético y el paralelo desarrollo sostenible, etc.

En España, a nivel de sectores, tenemos algunos casos que han generado mal resultado. Ahí tenemos el caso de Spanair (hasta 135,5 millones de euros metió la Generalitat para tener “su aerolínea”), las subvenciones a Ryanair (entre otras) que incluso la CNC ha dicho que no son eficientes para los fines que persigue dotar a empresas privadas de dinero público, el Palacio de los Congresos de Valencia o el futurible Eurovegas, donde no solo se van a recalificar terrenos, sino que también se concederán exenciones fiscales, podrían tener que cambiarse varias leyes y hará que futuros políticos no tengan mucho margen en su toma de decisiones en lo que a concesión de licencia para casinos se refiere.

Como el paradigma de casos de inversiones fallidas (España) nos ayuda a entender, hay muchos casos en los que las ayudas públicas han acabado convirtiéndose en subvenciones públicas a sectores social y económicamente improductivos. Si la supervivencia de una inversión depende de los favores de los poderes públicos, le damos al inversor incentivos en no esforzarse a ser más eficiente y productivo. Le incentivamos a buscar el trato político favorable que lo siga ayudando (¿os suena la corrupción?). Y encima esto en España, donde los políticos cobran un sueldo bastante bajo y pocas veces hablamos de ello. Todo ello junto, siempre me ha dado miedo.

Modelo productivo de Euskadi

No obstante, también hemos de decir que cuando hablamos de modelo industrial, ahí sí que tenemos bastante que reconocer y alabar. El modelo industrial Vasco tiene una identidad, se nos conoce por las cosas que hacemos. Hablamos de modelo productivo por la importancia relativa de diferentes sectores de actividad en la economía en su totalidad.

Y digo esto a sabiendas que no me gusta nada la palabra modelo, ya que esto implica que una política haya resultado modélica. Me resulta ciertamente complejo pensar que un sistema productivo haya podido nacer desde arriba, desde una planificación central (salvando casos de fracaso como la URSS, Cuba o Corea del Norte). Un sistema productivo surge desde las decisiones a título individual de cada emprendedor y otros agentes económicos. Así, los gobiernos sólo debieran ofrecer incentivos o des-incentivos para una u otra política. Nada más. Es más, estos incentivos son necesarios ya que muchos de estos agentes individuales no suelen tener una visión macroeconómica de las tendencias que pueden afectar a su sector; los gobiernos sí la tienen (o debieran).

¿Qué tiene que ver esto del modelo productivo y las políticas industriales que se pudieran tomar? En lo que los economistas llaman “externalidad”, esto es, cuando las actividades económicas afectan a terceros también, no solo a los que participan en la transacción. Así, es deseable que el modelo productivo, tenga externalidades positivas en la Sociedad (otro motivo más que poner encima de la mesa cuando se hable de Eurovegas).

Cuando una empresa invierte en I+D, mejora su productividad (por eso invierte principalmente), pero también genera un conocimiento que puede llegar a repercutir a otros agentes de la Sociedad. Así, cuando hablemos de política industrial tenemos que considerar servir a la sociedad en general, que por eso lo hacemos con el dinero de todos.

Por ello, los economistas suelen hablar de que la única política industrial que debiera existir es la de subvencionar esta actividad de I+D+i. Y aquí es cuando entramos de nuevo en términos abstractos. Solemos oír eso lo importante que es la I+D+i. Y lo mismo que decíamos de la política industrial; el problema suele ser el instrumento, no es la de si se debe aplicar, sino cómo.

Así, una buena política de I+D+i no debiera centrarse exclusivamente en la dotación presupuestaria. Tiene también que ofrecer instituciones públicas que ofrezcan servicios en las diferentes áreas tecnológicas de conocimiento y que faciliten a las empresas soluciones a sus problemas tecnológicos. Algo así como un servicio de soporte y asesoría en materia de I+D+i.

(continuará)

Publicado en Cosas que [sólo] pasan en España, Cultura, Economía, Educación, Emprendizaje, Geografía, Historia, Innovación, País Vasco, Política, Responsabilidad Social Corporativa, Tecnología, Universidad, Unión Europea | 3 comentarios

Unidades mínimas de negocio: mi madre, mi abuelo y mi educación intelectual y sentimental

Permitidme un post un tanto sentimental. Hoy es el cumpleaños de mi ama, y creo que no he hecho todavía justicia en este humilde blog a lo mucho que me ha aportado. Y no, no voy al plano sentimental ni al patrimonial (exclusivamente), sino a las “máximas económicas” que me transmitió desde pequeño, y de las cuales tanto me estoy acordando en esta crisis. Nunca me lo ha dicho, pero seguramente ella heredó estas máximas de su padre (mi abuelo), otro gran acreedor de mi yo actual, así que otro con el que estaba siendo injusto en no rendirle un pequeño tributo con estas líneas.

Cuando era pequeño, mi madre me compraba puzzles y rompecabezas en lugar de los juguetes que tenían el resto de mis amigos. Mi abuelo en lugar de comprarme golosinas y darme dinero para comprarme videojuegos (por aquel entonces la Game Boy, Nintendo y Mega Drive era lo cool), me hablaba sobre geografía, historia y sobre algo que me generaba muchas dudas que él llamaba la bolsa (la bolsa que todos conocemos vamos).

Pero en general, lo que ambos hacían, era hablarme de lo importante que era la economía, y sobre todo su buena administración. La crisis actual me recuerda a muchas frases que de pequeño no paraba de oír. Y aprovecharé varias situaciones actuales para relacionarlo en este post con conceptos que de ellos aprendí. Podría hablar de muchos otros planos, pero me ceñiré a éste.

La crisis en España es tan grave, por entre muchas otras razones, falta de previsión. Que el PIB haya caído 6 puntos sencillamente se explica porque durante mucho tiempo los ingresos estaban totalmente inflados. Un sistema impositivo durante la época de la burbuja inmobiliaria que recaudaba mucho por algo que era artificial, coyuntural, no estructural o parte del sistema económico en España de manera sistemática. Pero España, así en abstracto, no se dio cuenta, y mucha gente se creyó más rica de lo que en realidad era.

Todavía hoy, muchas cosas siguen infladas. Los ingresos/PIB de España está entre los más bajos de Europa (solo nos (no)superan Lituania, Eslovaquia y Bulgaria), pero el Estado del Bienestar sigue siendo de los más generosos. Sí, que está claro que todos queremos Sanidad, Pensiones, Protección Social, etc. Pero es hora de darse cuenta de si esta estructura (eso de las crisis estructurales) es sostenible o quizás haya que dar una vuelta a los andamios del modelo social de España.

¿En qué me recuerda todo esto a mi madre? A la previsión. Recuerdo estar haciendo cuentas con mi humilde paga para llegar a fin de mes. Recuerdo ser consciente que si en algún momento mi abuelo me daba una paga (solían ser generosas, pero ni mucho menos periódicas), no podía creerme un nuevo rico, sino periodificarlo, y ahorrarlo para cuando vinieran mal dadas. Tampoco me creí un nuevo rico cuando mi abuelo me regalaba acciones del Banco Santander (las únicas que aún a día de hoy mantengo, seguramente, por el valor sentimental que tienen).

Otro aspecto a tratar son las Comunidades Autónomas. Una entidad administrativa creada tras la transición para la vertebración de la sociedad Española post-franquista, a la cual se le da capacidad de gasto pero de poco ingreso (ITP y AJD y poco más). Pedir responsabilidad a las mismas, con este esquema de incentivos, se me antoja cuando menos complicado.

Y esto de nuevo, me recuerda a cuando mi madre me decía que me empezase a buscar la vida allá por los 18/19 años (que es la edad con la que empecé a trabajar en la Universidad de Deusto, y donde pasé 4 fantásticos años de becario en desarrollo de sistemas). Una sencilla razón: ella también se empezó a buscar la vida para dejar de tener únicamente incentivos de gastar, y también tener el concepto de responsabilidad de ingreso. A partir de ese punto, nunca lo he abandonado: no puedo gastar lo que no tengo, lo que no ingreso. La deuda para mí es un concepto a esquivar en la medida de lo posible.

Y esto me lleva a la síntesis de lo que debo a mi madre y que será una acreedora ad eternum de ello: ser responsable de mí mismo como la unidad mínima de negocio de negocio. Es decir, entender que soy la unidad mínima de funcionamiento en mi sociedad. En otras palabras, que todo este lío que tenemos en España, empiezo por todos y cada uno de nosotros. En cómo gestionamos nuestro cash flow personal.

Al final, la Sociedad, en la que todos tenemos nuestro nicho de Responsabilidad, se configura no por esa visión estructuralista de los mercados, sino por nuestras interacciones más pequeñas. Por la compra del pan que hagas hoy. Por la clase que des en la Universidad. Por los puestos de trabajo que cree un empresario. Por los euros que devuelvas al banco Alemán al que se lo pediste prestado hace unos años. Por el tiempo que dediques a educar a tu hijo.

En Inglés hay un término que creo me describe bastante bien: thrifty. Algo así como “económico”, es decir, intentar ser un buen administrador del hogar, como el origen etimológico de la palabra economía nos enuncia. Sé que me paso, pero yo vivo desde aquella corresponsabilidad fiscal que me dio mi ama, como si estuviera en suspensión de pagos todos los días.

Por cuestión de que todos los sucesos aleatorios me hayan sido favorables, y que los determinísticos me los haya trabajado, no me va mal. Me va bien, entendiendo “bien” como el tope del marco moral y de éxito que yo mismo me defino, que es disfrutar de mi dedicación todos los días, tener un domicilio donde dormir y viajar por el mundo con quien lo disfruto.

Esto me lleva al siguiente concepto que mi madre siempre cuido: la evasión de responsabilidades. Dado que tengo cargos de alta responsabilidad, intento nunca evadir ni una sola de ellas. Cuando cometo fallos (como todo Homo Sapiens), lo reconozco. Sé hasta donde llego, y de ahí intento no pasar (aunque mi mayor limitación siempre es cuestión de esas malditas 24 horas que tiene un día…. bueno, y los horarios de este país).

Una de las cosas que más me resigna es ver la amplia evasión de responsabilidades. Todos las tenemos; tú no eres menos responsable que yo. Un ejemplo. Parece ser, que la Sociedad Española ya ha aceptado en consenso que la solución a la crisis actual pasa por un proceso de sacrificios colectivos e individuales amén de corregir los desequilibrios acumulados en la época de la burbuja. Sin embargo, ¿por dónde empezamos? ¿quién empieza a responsabilizarse? ¿quién es acreedor y quién deudor?

¿Los que pagan de impuestos y los que los reciben en forma de servicios cómo se ponen de acuerdo para llegar a un equilibrio entre deberes y derechos? ¿Cómo ponemos a ciudadanos de rentas altas, medias y bajas de acuerdo para distribuir sacrificios? ¿Quién es más culpable el sector financiero o el productivo? ¿Qué hacemos con los puestos de dedicación pública? ¿Y con las Comunidades Autónomas y ese bloque Norte-Sur? ¿La patronal o los sindicatos? (capital o trabajo) ¿Y qué me dicen de la brecha intergeneracional entre mayores y jóvenes? ¿Nos enfrentaremos nosotros los jóvenes con nuestros padres? y así podría seguir un rato.

Quizás por todo lo anterior mi compromiso siempre a buscar la diplomacia, la buena relación y el optimismo en la serie de relaciones sociales que tengo a lo largo de un día. No recuerdo ahora mismo la última vez que discutí con alguien, ciertamente. Mientras tanto, sigamos discutiendo entre nosotros, que lo único que tengo claro, es que así, no saldremos de esto. Yo seguiré aplicando esas pequeñas máximas que un día aprendí de mi abuelo y de mi madre.

Publicado en Crisis, Cultura, Derechos humanos, Economía, Educación, Geografía, Historia, Jóvenes, Política, RRHH, Responsabilidad Social Corporativa, Universidad, Viajes | 1 comentario

El ministro (sí, en serio) nos aconseja hacer turismo en España

Me ha llegado por varias vías esta noticia recogiendo algunas impresiones del ministro de Industria, Energía y Turismo sobre el sector turístico Español. Como no salía de mi asombro, lo he contrastado en varios medios, y sí, es cierto, que ha dicho lo siguiente (entre otras cosas):

“[...] a lo mejor los equivocados somos nosotros, que en vez de muchas veces quedarnos a hacer turismo dentro de España nos vamos a lugares recónditos del mundo

“[...] muchos españoles salen del país en busca de ‘sol y playa’ y se encuentran con “mosquitos, temperaturas que sobrepasan los 35 y 40 grados y una temperatura del mar que no es la que se puede encontrar en España

“[...] heterogeneidad de lugares y paisajes [...] subrayando las virtudes gastronómicas del país, la oferta de turismo rural e incluso la de turismo de salud gracias a la red de ‘spas’.”

“[...] Muchas veces nos fijamos solo en el turismo de ‘sol y playa’, pero las comunidades autónomas que no tienen mar disponen de una oferta turística maravillosa, con unos precios y una gastronomía extraordinaria”

Ciertamente, no sé ni por donde empezar. Bueno, sí, empiezo y termino: estas palabras describen bastante bien el nivel que exhiben en muchas ocasiones nuestros representantes. De verdad que intento siempre evitar meterme en el trabajo de otros, y más cuando son gente que ha asumido una responsabilidad de este calibre, pero es que hay veces que puede conmigo el tema.

Vamos a ver. Este es un tema que me encrispa aún más porque soy uno de esos turistas a los que se dirige el ministro Soria. He visitado unos cuantos países ya en mi vida, en especial algunos de los que entiendo se refiere: Cuba, Islandia, Nepal, India, Egipto, Etiopía, Puerto Rico, Colombia, Mexico, etc.

Además, y por otras cuestiones profesionales, en los últimos meses llevo metidas unas cuantas de pares de decenas de horas investigando sobre modelos turísticos, branding turístico y otros temas parecidos. Así que bueno, algo entiendo sobre modelos turísticos, en especial, del lado de la demanda.

Si no me llama la atención el turismo Español no es porque no conozca la oferta de España, sino porque ciertamente, esa oferta no me gusta. España, por cuestiones de geografía y algunos eventos estocásticos, se quedó con bastante costa. Prácticamente el 75% del perímetro de España es costa. Con el aperturismo Franquista de la década de los 60, la oferta se concentró en la Costa Brava, Costa del Sol, Islas Canarias e Islas Baleares.

No se hicieron políticas centrales, ni se intervino este desarrollo, y muchos touroperadores Europeos se hicieron de oro apostando por un turismo de bajo coste que demandaría la creciente clase media Europea. Así, se llega a nuestros días con un turismo de sol y playa actual que tanto gusta en el exterior.

Perdón, sol y playa + fiesta, que, ministro, si quiere puede comprobar con cualquier conversación, que con un intervalo de confianza del 95% (esto es un postulado mío), le dirá que le gusta la fiesta de la que puede gozar en la costa Española.

Esto es branding, y si quiere cambiarlo, haga políticas para ello. Y eso no se consigue haciendo declaraciones como las que ha realizado. Apueste de verdad por invertir en el sector. ¿Qué tal un ministerio propio para un sector que aporta entre el 10 y el 15% del PIB? (perdón por la poca precisión, pero cada fuente dice algo distinto)

A mí este turismo no me gusta. Tuve mis años que sí lo hice, con mis amigos en los clásicos viajes de 16 a 20 años. Pero luego empecé a salir fuera, y créame, que aunque haya dormido entre nubes de mosquitos en Etiopía, Nepal o Islandia, nada me asegura que no exista esa misma cantidad de mosquitos en otros puntos de España. ¿Lo ha comprobado?

Respecto a las temperaturas. ¿En qué puntos de la costa Española baja la temperatura de 35 grados en Agosto? Tuve muchos años apartamento en Benidorm, e iba prácticamente todas las temporadas del año en pequeñas escapadas, salvo en Julio y Agosto (los que ahora por cuestiones de tradiciones sociales son mis vacaciones), que no había quien estuviera quieto del caló.

Por último. Entiendo que el ministro se siente molesto por la poca valoración que se tiene del “modelo” turístico Español. Y pongo “modelo”, porque, ¿de verdad que España tiene un modelo? ¿o tiene una acumulación de hechos que han ido conformando una imagen de manera más exógena que endógena?

Luego cuando en otros países un ministro hace una llamada parecida por defender los productos locales (léase un alemán o un británico, por ejemplo, que es cuando más se enerva el sentimiento de la gente en Facebook, nuevo centro de irá social), nos llevamos las manos a la cabeza y se le llama de todo. Pero no, ahora ha sido un Español. Nivel.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Publicado en Cosas que [sólo] pasan en España, Crisis, Cultura, Economía, Geografía, Historia, Política | 1 comentario